En una escena digna de Almodóvar, una viuda le pidió al empleado de una funeraria que abriera el cajón para despedir a su esposo y, allí descubrió que velaba a otro. La tragicómica situación ocurrió en Mendoza.

Un hombre falleció tras una enfermedad terminal, con un aspecto físico desmejorado. Por ello, los familiares decidieron que lo mejor era despedirlo con el cajón cerrrado. Más allá del pudor, la angustia de su mujer fue mayor y quiso darle el último adiós.

En ese momento, los presentes se enteraron del error, e inmediatmente exigieron una respuesta de la funeraria para sabér qué había pasado con el cuerpo. Los empleados de la casa mortuoria comenzaron un derrotero por otras salas para saber si alguien conocía a este muerto.

Finalmente se supo que el cambio de féretros se produjo en la clínica donde estuvieron internados tanto el marido de la viuda como el hombre al que habían velado.

Luego de tanto peregrinaje para determinar en qué cajón estaba cada cuerpo, las familias continuaron con las ceremonias, según indicó El Sol Online.