Fernanda Blasco

Originalmente Agente Salt iba a ser El agente Salt. Pero entonces llegó Angelina y la tentación pudo más: se adaptó la historia y apareció en escena la agente Salt. Difícil hubiera sido para el agente Salt original protagonizar la primera escena del film, que promete enganchar a la platea masculina: la mujer de Brad Pitt aparece en ropa interior. Aclaración: no es una escena romántica. A la chica la están torturando unos malvados oficiales norcoreanos. Pero como es Angie y tiene poca ropa la escena es de lo más sexy, por raro que suene. Qué mas dá. La chica es linda y seguramente mucha gente vaya al cine solo por ella, así que bienvenia esa primera escena.

Sin embargo, no da para entusiasmarse, muchachos: Angie tiene ropa el resto de la película. Ya vestida, ella salta, trepa, golpea, dispara, arma bombas tipo McGyver con cualquier cosa que tenga a mano y la lista de habilidades continúa. Y siempre aporta esa cuota sexy que Angelina-labios-gruesos-Jolie sabe tan bien aportar. Si está cerrado ella encuentra el agujerito por donde meterse y es de las que pueden zafarse tipo Houdini de la trampa más complicada. Cuando ella pasa, a su alrededor los enemigos caen como moscas. Hay que creerlo, es la magia del cine.

Agente Salt es un thriller que entretiene con una buena cuota de adrenalina. El puntapié inicial es la acusación de que una agente de la CIA es, en realidad, una espía rusa. Flor de lío arranca entonces y hay que seguirle el paso a la rubia Angelina. La pobre muchacha se la pasa escapando cual Jason Bourne.

El planteo del film evoca aquellas clásicas películas de acción de la guerra fría que dividían al mundo en yanquis buenos (y sus aliados) y rusos malos (idem). Esta trama onda retro mezcla algunos datos de la historia real con otros ficticios y de bonus mecha un par de leyendas urbanas. La historia es bastante rebuscada. Nunca se está seguro de lo que está pasando o de quién es quién. En el film hay espías buenos, espías malos, espías buenos que parecen malos, malos que parecen buenos, buenos que son buenos y malos que son definitivamente malos. Honremos también la memoria de muchos agentes de ambos bandos que mueren simplemente para que el espectador acumule emoción en su asiento. Si no queda claro el planteo es porque de eso se trata el film y explicarlo haría que Agente Salt perdiera su atractivo, no es la idea.

La actuación de Angelina tiene algunos puntos de contacto con Tomb Raider y Sr. y Sra. Smith, por mencionar ejemplos de sus roles más físicos. Lejos está, sin embargo, de aquella memorable actuación en Inocencia interrumpida pero tampoco es como para compararla con bodrios como Pecado original (sí, ese film tan olvidable que protagonizó junto a Antonio Banderas). Un dato a tener en cuenta es que el director de Agente Salt es Philip Noyce, responsable de films como El coleccionista de huesos, Juego de patriotas y Dead calm.

Lo mejor del film: ¡Volvieron los rusos! Basta de talibanes enojados, amigos de Bin Laden que llevan grandes turbantes y barbas interminables. Regresan los entrañables rusos que hablan inglés con acento raro, que toman vodka y usan pieles. Viejos y queridos rusos.

Lo peor del film: había que buscar a un actor para que encarnara a un personaje que se pasa la vida (bueno, la película) escapando, una eterna persecución. Con una mano en el corazón: puede que cambie su color de pelo, que lo corte, que use lentes de contacto, que se cambie de ropa o se ponga sombrero... pero, muchachos, ¿a quién se le ocurrió que Angie es de las que pasan desapercibidas?

Para conocer en qué salas y horarios se exhibe esta película visitá la cartelera de Rosario3.com.