Fútbol criollo en estado puro
Mención especial merece la actitud de ambas hinchadas, dos de las más ruidosas y seguidoras del fútbol argentino. Las dos parcialidades vivieron una tarde llena de matices, que los llevó, en el caso de los centralistas, del infierno al cielo, y viceversa para los llegados de Avellaneda. Lució colmado como en las mejores tardes el Gigante de Arroyito, ocupadas tres cuartas partes por la palpitante multitud canalla que enmudeció con el penal errado por Vizcarra y el grito primario de la visita; que luego vivió un carnaval provocado por los tantos del propio Vizcarra y Damián Díaz; que se sumió en la tristeza total con el testazo postrero de Sava, y que revivió hasta alcanzar la felicidad suprema con el afortunado zurdazo del Kily. Los blanquicelestes lo vivieron a la inversa, pero todo en un marco de respeto por el espectáculo, más allá de los insultos característicos de las canchas de nuestro país. Resumido: una tarde de fútbol criollo en estado puro.
La Reserva canalla, 0-2
La Reserva de Central cayó ante su par de Racing por 2 a 0 en el juego preliminar. Los goles del elenco de Avellaneda fueron anotados por el número 7, Sánchez Sotelo, y el número 14, Ponce, impactos que llegaron en momentos en los que Central trataba mejor el balón y merodeaba el arco rival. Igual, pese a la caída, la campaña del elenco de Czornomaz es buena, y aun conserva chances de alcanzar el título de la divisional. La formación auriazul fue la siguiente: Broun; Espinoza, Valentini, Imperiale y Delgado; Emmanuel García, Rivero, Núñez, Moya; Maxi Pérez y Caraglio.
Un tipo respetado
Juan Manuel Llop conforma un caso muy especial en el ámbito futbolero rosarino: pese a reunir todas las condiciones como para ser odiado por la hinchada de Central, la tribuna centralista lo respeta y no lo recibe hostilmente cada vez que arriba como técnico visitante al estadio auriazul. El Chocho es ídolo de Newell´s por su pasado glorioso como futbolista, y hasta se cuenta en su currículum de DT un paso como entrenador del primer equipo de la institución del Parque. Pero con él prima el respeto: el ahora pelado técnico de la Academia de Avellaneda es un tipo cauto en sus expresiones y para nada apegado a las posturas altisonantes, por lo que, si bien tampoco lo aplauden y se oyen algunos improperios aislados, los simpatizantes canallas reconocen su forma de ser y prefieren la indeferencia.
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