"Quiere saber con lujo de detalles a donde voy, con quienes me encuentro, a quienes veo, los horarios y tiempos que estoy en cada lugar”. La frase es parte de un señalador que se utiliza como disparador para hablar sobre la violencia en los noviazgos adolescentes, una actividad que surgió este año para ser desarrollada en escuelas públicas y privadas de la ciudad.
El proyecto se llama talleres de "Noviazgos no Violentos" y está abierto a la participación de chicas y chicos adolescentes. La primera etapa de la iniciativa ya se llevó a cabo en escuelas de la ciudad de Rosario en una población de 109 adolescentes de 14 a 17 años (nivel polimodal, 70 por ciento mujeres y 30 por ciento varones).
Los espacios de reflexión abiertos en torno a los talleres permitieron hacer visible los indicadores de violencia física y aquellos más solapados que tienen que ver con la agresión y el maltrato psicológico.
“Una vez me dio una bofetada y me empujó”, “Quiere saber con lujo de detalles a donde voy, con quienes me encuentro, a quienes veo, los horarios y tiempos que estoy en cada lugar…”, “Me controla sobre mis amistades u otras personas de mi entorno, hasta el punto de querer conocerlos ya que desconfía de ellos.”, “Desde que estoy en pareja prácticamente perdí mis amistades y otras relaciones que para mí eran muy importantes, solo vemos sus amistades...”, “Me culpa por todo lo que sucede y da vuelta las cosas hasta el punto de convencerme”. Fueron algunos de los indicadores que los distintos grupos utilizaron para empezar a desandar el tema.
"En la muestra se observa claramente cómo los y las adolescentes detectan con precisión dos tipos de violencia; física y psicológica donde se pone en juego el poder y el saber de uno sobre el otro", explica Lucrecia Donoso, que trabaja en el programa.
En este sentido, en el taller se trabaja la noción de golpe, de control y los mecanismos que usa la persona que ejerce violencia, para someter al otro a través de la culpa y el aislamiento.
"Se trata de mecanismos que una vez instalados en la relación no requieren de la presencia física de la persona para operar el sometimiento, obediencia y subordinación que produce en el otro, mecanismo de alto riesgo", expresó Donoso.
Por último, los adolescentes denuncian que los vínculos (que ellos vivencian y además observan en sus entornos) están basados en la desconfianza.
"Nuestra propuesta de trabajo es construir nuevos vínculos, nuevas formas de relacionarnos, basados en la confianza, en el respeto de las diferencias, en la tolerancia y en el desafío de nuevas masculinidades", añaden desde el programa.


