El sistema de contenedores para controlar la recolección de basura en la ciudad surgió como una respuesta novedosa al conflicto de la suciedad y el mal olor en las calles. Sin embargo, acaso por el boom de la construcción, en algunas zonas se empieza a quedar corta. Es el caso, por ejemplo, de Zeballos al 200, donde los vecinos aseguran que una unidad no es suficiente para la población del lugar y señalan que la Municipalidad ignora su reclamo.

“Hemos sido castigados por la Municipalidad de Rosario debido a que se colocó un sólo contenedor y la población de la cuadra ha crecido. Ahora, no da abasto y vive rebalsado con los problemas que genera: como olores y basura desparramada por todos lados”, describe Roberto Vignolo, uno los ciudadanos que padece la situación y que “cansado de hacer reclamos en la Dirección de Política Ambiental sin tener respuesta alguna, recurro a este espacio”, señala.

Para graficar su reclamo, Vignolo envió las fotos del triste escenario cotidiano a los correos electrónicos donde se puede participar del espacio de Periodismo Ciudadano de Rosario3.com, [email protected] o [email protected].

El vecino de Zeballos al 200 explica además que es mucha la gente nueva que vive en los edificios de la cuadra y desde el Ejecutivo "nos respondieron que era difícil poner nuevos porque son importados".

“Los días de lluvia el agua se lleva la basura, tapa la alcantarilla y lleva la mugre hacia el frentista que ese día tiene el contenedor en su puerta”, apunta. En definitiva, los problemas de que el contenedor se transforme en minibasural.