Un director de escuela de una localidad cordobesa fue separado de su cargo porque, según el Ministerio de Educación, no se desempeña de forma idónea. Sin embargo, el docente que hace unos meses pidió someterse a una operación de cambio de sexo, denuncia ser víctima de un hecho de discriminación.

Era 2003 cuando Marcos Giordano ganó el concurso que lo ponía en la silla de director de un colegio secundario en San Francisco. El resto de la comunidad educativa mostró gran asombro cuando supieron que ese joven treintañero soñaba con una operación para adecuar su sexo, tal como en el caso de Naty, el adolescente de Traslasierra a quién intervinieron en diciembre de 2007. Marcos siente su identidad de género como femenina pero su cuerpo es el de un varón.

Según publicó el diario Clarín de este domingo, el director volvió a ser noticia esta semana cuando el Ministerio de Educación de Córdoba decidió apartarlo de su cargo "por mala gestión" y por "problemas de convivencia entre adultos" del instituto en el que cursan más de 400 alumnos. De esta forma, Giordano salió a denunciar lo que considera "discriminación pura".

El docente siente que "las cosas comenzaron a marchar mal para mí cuando reclamé al gremio de docentes -sin resultados- que me ayudaran para operarme; y en mayo hice una presentación en tribunales para que la Justicia autorice la intervención".

Según manifestó, esta situación lo afecta de sobremanera. "Yo no tuve la suerte de Naty. Mis padres no sólo no me apoyaron nunca; sino que me rechazan hasta hoy que son viejitos. Viven a pocas cuadras y se cruzan la vereda cuando me ven. Soy la vergüenza de la familia. Mi único hermano no me deja ver a mis sobrinos. Tengo 42 años y llueve sobre mi vida. Sobre toda mi vida. La pública y la privada. Estoy solo. Y la soledad es peor con la injusticia que parece que no se termina nunca", se lamentó.

Aunque prefiere llamarse Verónica, Marcos aseguró que ya se acostumbró a vivir en una dualidad: “Estoy tan acostumbrada que ya no me molesta. Aunque ojo, nunca fui a la escuela vestida de mujer, ´eh? Nunca. Sólo en casa”, dijo a modo de defensa.

“Llueve ahora en toda mi vida y mi demanda de ayuda es urgente. Yo nunca podré pagar esa operación sola. No pretendo privilegios, pero he sido, soy buena en mi trabajo, como ser humano. Pido que me incluyan en vez de excluirme", terminó a modo de ruego.