Matías Manna (@matiasmanna) 

En medio del Mundial de la negación del centrocampista, puede haber esperanzas. Toni Kroos logró subsistir en el mediocampo alemán. Equipo histórico que siempre prefirió el músculo, ahora tiene a Kroos que no salta, no corre más rápido que nadie, no cabecea, ni defiende alocado pero interpreta el juego como nadie y genera un orden jugando, dando pases y haciendo mejores a sus compañeros.

El orden que tanto añoran los “entrenadores”, aquellos que privilegian acumular, correr y quitar, se dan en Brasil. Equipo histórico de fútbol arte, aquel que disfrutaba a Socrates, Falcao o Zico, hoy tiene a Luiz Gustavo como estandarte y arriba a Hulk, un todopoderoso en lo físico.

Oscar Cano dice que el Mundial es tan horrible que solo le gusta a los "entrenadores". Como todos juegan a acumularse, quitar y correr, pueden explicarlo. “Cuando juegan los buenos, emerge un orden al que no podemos dar explicación, y a eso no podemos darle nombre porque no lo tiene”, afirma con buena perspectiva de análisis.

A Kroos no lo quieren. O lo quieren pocos. Por momentos es apático, no es visible en la presión, no mide en un ningún test más que los otros mediocampistas y no es veloz. Los dirigentes del Bayern Munich ya tomaron posición y lo dejaron ir al Real Madrid. Los alemanes prefieren otro tipo de mediocampistas. Adoran el ego de Bastian Schweinsteiger, adorable en el uno contra uno defensivo, físico, anticipador y demasiado lento con la pelota en sus pies.

Los adorables del equilibrio en el mediocampo aborrecen mirar a Lahm en el mediocampo. Un debilucho que no la pierde nunca. Necesitan la espectacularidad de alguien que se tire al piso para defender, o alguien que se incrusta entre los centrales para mantener el orden (como hace Luiz Gustavo en este Brasil alemán).

A todo esto ya es un milagro que siga jugando Kroos. Aunque el mejor partido de Alemania fue el primero frente a Portugal (allí Lahm jugó de 5), parece que el entrenador Low seguirá apostando a Lahm como lateral derecho al igual que hizo en el aburrido partido alemán frente a Francia.

Ahora los habitantes del Maracaná y de Copacabana aplauden las gestas defensivas de Thiago Silva y David Luiz. Antes disfrutaban con los mediocampistas que combinaban con esos delanteros mágicos de playa, ahora con una zancadilla de un defensor. Alemania, aunque quiera maquillarse con un nuevo espíritu, termina priorizando lo que siempre priorizó en su fútbol.

En el Mundial donde Iniesta se fue temprano, en el torneo de la ridiculización de los mediocampistas de toque, sólo nos queda Toni Kroos.


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(*) Matías Manna (@matiasmanna) es autor del libro Paradigma Guardiola (Ara Llibres), creador del blog que lleva el mismo nombre. Entrenador de fútbol profesional y asesor e integrante de cuerpos técnicos de nivel internacional, nacional y regional. Egresado de la carrera de Posgrado Comunicación Digital Interactiva (Universidad Nacional de Rosario) – Licenciado en Periodismo (UNR). Docente universitario. Gestor de @ParadigmaPep.