La soledad no es recomendable para la salud del corazón

Las personas con enfermedad cardiovascular que se sienten solas tienen el doble de riesgo de fallecer de forma prematura

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La soledad es mala, muy mala, para la salud. De hecho, distintas investigaciones han alertado que las personas que se encuentran solas tienen un mayor riesgo de, entre otras patologías, alzhéimer y diabetes. Y asimismo, de enfermedades cardiovasculares, primera causa de mortalidad global y que solo en 2015 sumaron hasta 17,7 millones de decesos en todo el mundo. Pero aún hay más. Según muestran los resultados de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Universitario de Copenhague (Dinamarca) reproducido por abc, los varones y mujeres que, afectados por una enfermedad cardiovascular, se sienten solos –con independencia de que vivan solos o en compañía–, tienen el doble de riesgo de sufrir una muerte prematura.

Como explica Anne Vinggaard Christensen, directora de esta investigación presentada en el marco del Congreso EuroHeartCare 2018 de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) celebrado este fin de semana en Dublín (Irlanda), "la soledad es más común a día de hoy de lo que ha sido nunca, y cada vez es mayor el número de personas que viven solas. Es cierto que diversos trabajos previos habían mostrado que el aislamiento social se asocian con la cardiopatía isquémica y con el ictus, pero hasta no se había estudiado en pacientes con distintos tipos de enfermedad cardiovascular".

Pero, ¿por qué esta percepción de soledad es tan mala para la salud, cuando menos en el caso de los pacientes con enfermedad cardiovascular? Pues como indican los autores, "las personas con peor apoyo social tienen estilos de vida menos saludables y menor adherencia a los tratamientos. Y a ello se suma que se ven más afectadas por los eventos estresantes. Pero tras realizar un ajuste en nuestro análisis de los estilos de vida y otros muchos factores, la soledad siguió siendo perjudicial para la salud".

Así, como concluye Anne Vinggaard Christensen, "vivimos en una época en la que la soledad está más presente, por lo que los sistemas sanitarios deberían tenerla en cuenta a la hora de establecer el riesgo. Nuestro trabajo muestra que preguntar dos únicas cuestiones sobre apoyo social ofrece una gran cantidad de información sobre la probabilidad de tener un peor pronóstico".

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