La cantina saludable en las escuelas de Rosario entra en su sexto año y los resultados son dispares. En su mayoría, los chicos siguen prefiriendo la comida chatarra y sólo optan por meriendas y almuerzos más nutritivos aquellos alumnos que en sus hogares acostumbran ingerir frutas, verduras, lácteos y harinas sin grasas trans, algunos de los alimentos sugeridos por el área de Salud municipal que ahora seguirá su campaña en los comedores escolares.

El trabajo se lleva a cabo desde el año 2005 en escuelas públicas y privadas, luego de los relevamientos de datos mediante encuestas realizados a: los cantineros, para investigar los productos más consumidos; a los alumnos, para indagar sobre sus hábitos alimenticios dentro de las escuelas y a los padres y docentes, para que estimulen nuevos y mejores hábitos de alimentación en los niños.

“Lo que notamos en estos cinco años de trabajo es que los cambios culturales, entre ellos la forma de alimentación, es lenta y requiere de la participación de todos", puntualizó Víctor Schvartz, coordinador del Programa Cantinas Saludables y Educación para la Salud de la secretaría de Salud municipal a Rosario3.com. Y abundó: "De nada vale que en las escuelas les ofrezcamos agua mineral, ensaladas de frutas, yogures, tartas de verdura o empanadas de carne, si los chicos en sus casas jamás consumen estos productos. Como es lógico, van a preferir los alfajores, golosinas, papas fritas, panchos y snacks en general que aportan niveles excesivos de grasas y poco alimento”.

En las reuniones de capacitación, los padres argumentan que les es difícil lograr que sus hijos acepten las verduras, a pesar de que las preparan de las formas más diversas y que algunas bebidas cola son insustituibles en la mesa familiar. Los kioskeros, en tanto, aseguran que ellos hacen todo lo posible por ampliar la oferta de alimentos, pero que reiteradas veces terminan tirando algunos productos como las ensaladas de frutas o las comidas que contienen verduras, porque los chicos no las quieren.

En relación con este punto, Schvartz relató una encuesta que se hizo entre los alumnos para saber cuántas verduras conocían que pudieran incluirse en una ensalada, y se encontraron con que “la gran mayoría sólo citó: lechuga, tomate, papa y cebolla. Algunos describían una especie de papa de color medio bordó (remolacha) pero no sabían su nombre. Eso nos da la pauta de que las verduras no se usan con frecuencia en sus hogares y que tampoco los adultos con quienes viven las consumen”.

La preferencia por la comida chatarra no es patrimonio exclusivo de los alumnos de escuelas públicas o privadas. Con diferencias de marcas y de precios, en general los chicos tienen gustos similares y, según describe el profesional, “el hecho de que lleven la merienda desde su casa tampoco ayuda demasiado al mejoramiento de la dieta si en sus viviendas no encuentran opciones saludables”.

El paso siguiente que se propone el Programa de Educación para la Salud es readecuar también los menúes que consumen los niños en los comedores escolares donde almuerzan y reciben también la copa de leche. “En ese caso tendríamos que empezar por las compras de insumos que realiza la cocina centralizada, pero también hay que tener en cuenta que no es uniforme lo que cada escuela brinda a sus alumnos, señaló Schvartz. Antes, deberíamos hablar con los directores de las escuelas que conocen mejor que nadie los gustos de la población infantil de sus alumnos, y en función de eso, ir introduciendo cambios graduales que mejoren sus hábitos alimentarios”.

La obesidad infantil en cifras

En la última Encuesta Nacional de Nutrición los indicadores mostraron que el 5 por ciento de los niños que está en edad de comenzar la escuela primaria son obesos, y que el 15 por ciento tiene sobrepeso.

Por eso, señalan los nutricionistas, es importante comenzar a formar hábitos saludables desde que los niños son pequeños, si no queremos tener en 30 años una población obesa, portadora de enfermedades derivadas de la obesidad, como diabetes, las afecciones cardiovasculares y algunas formas de cáncer.

El sobrepeso infantil y adolescente se debe a dos causas prioritarias: falta de actividad física y deficiente consumo de alimentos saludables.