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Lichu Zeno: "Si vas entregado la enfermedad te gana"

El joven que enfrentó a puro coraje una leucemia celebró en Radiópolis que a tres meses del trasplante de médula ósea que recibió todo va “perfecto", según la descripción de su padre. “No me permití estar mal”, explicó sobre su actitud, clave para su presente
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Lisandro Lichu Zeno es, sin dudas, uno de los personajes del año que pasó. O, en todo caso, es el personaje. Este joven de 25 años, que en noviembre de 2014 se enteró que tenía leucemia, y que recibió hace poco un trasplante de médula, estuvo este viernes en el programa Radiópolis, que conduce Roberto Caferra en Radio 2, y volvió a enseñar con sus palabras. “Si vas entregado la enfermedad te gana”, sostuvo para explicar una clave de cómo pudo superar los distintos escollos y estar otra vez fuerte y sano: su propia actitud.

Ayer no fue un día más para Lichu y su familia. Lelio, el padre, en diálogo telefónico con Radiópolis, contó que a los tres meses del trasplante se hizo la biopsia sobre la médula donada por un brasileño y los resultados “dieron perfectos”. Por eso, hubo fiesta en la casa de una familia que al decir de Cecilia, la mamá, se unió como nunca este último año.

Lichu, que encabezó una campaña por la donación de médula ósea que hasta contó con la colaboración del Papa Francisco, se enteró que tenía leucemia el 3 de noviembre de 2014. Antes del diagnóstico, apenas unos días antes, tuvo un primer aviso al que no le prestó demasiada atención: unas manchas en las piernas. Pero después vino uno más serio, le sangró durante tres horas seguidas las nariz, y él, que está a punto de recibirse de médico, supo que tenía un problema con las plaquetas.

Se fue a hacer los análisis correspondientes y llegó entonces el diagnóstico inesperado: leucemia.

“Cuando te dicen que tenés leucemia es duro. Es cáncer. Es fuerte la palabra. Pero no te queda otra que lucharla y meterle pilas. Como me decían las enfermeras: depende un montón del paciente. Si vas entregado la enfermedad te gana”, afirmó.

Desde ese día todo cambió. Lichu, que jugaba al rugby en la primera de Jockey, se aferró con todo a la vida. Y su actitud fue fundamental: “No me permití estar mal, y desde el principio, pese a las complicaciones –entre otras cosas enfrentó un apendicitis, “sin defensas”– , le metí para adelante”.

Lichu tomó los “escollos como parte del proceso: hay que aceptarlos y superarlos”.

Hoy, el presente es bien diferente. Los buenos resultados de los análisis de ayer alimentan el optimismo, aunque por ahora, por ejemplo, no pueda jugar al rugby. Aunque este “guerrero tremendo”, como lo definió su padre, no renuncia a eso. “De acá a unos años podría volver a jugar”, dijo. Pero por ahora planea otra cosa: un viaje. Y terminar su carrera de médico.

Lichu dice que le gustaría ser como su papá, Lelio, un médico reconocido que habló con Radiópolis desde el Hospital Centenario, y del que destacó su calidez en el trato con el paciente.

Y también manifiesta su admiración por su mamá, cecilia, de quien dijo que le transmitió una paz interior que lo ayudó a tomar con serenidad los momentos más dificiles. Ante los que él puso, sobre todo, un enorme deseo de vivir. Gracias, Lichu.

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