Tal como lo registró la cámara de Javier, lector de Rosario3.com que envió su foto al espacio de Periodismo Ciudadano, el cartel decía “Prohibido bañarse”. Pero no todos hicieron caso al mensaje. Muchos bañistas se animaron a chapotear en ese sector de la Rambla Cataluña cuando llegaron las altas temperaturas.

Lo que no saben quienes se arriesgaron a la inmersión es que ese sector del río impone ciertos riesgos y no hay que hacer mucho para se transforme en una trampa mortal. Lo llamativo es que, aunque el baño no está permitido, en algunos de estos espacios hay bañero, lo que envía un doble mensaje a los que se acercan a esa parte del río. Pero en otros no hay, y la gente se mete igual.

En la Rambla Cataluña existen dos sectores: el uno es donde está el bar Mordisco, y el dos donde están Cartujas y Caracolas, ambos divididos por la playa seca de la bajada Gallo. Según Andrés Cejas, miembro del Sindicato de Guardavidas de Rosario, “en ese sector que está afuera de los 700 metros de la playa La Florida, espacio administrado por una empresa semipública, no hay controles serios”.

Según contó Cejas a Rosario3.com, desde 1995 existe un decreto provincial, el número 2720, que determina que cada cuarenta metros tiene que haber un guardavidas. Sin embargo, en ese sitio la ordenanza no se cumple. “Trabajé cuatro temporadas en la zona de la Rambla Cataluña, más conocido como La Florida no paga, y es imprescindible que haya guardavidas en ese sector que es tan concurrido en esta época del año”, afirmó Cejas.

Siguiendo lo que establece la ley provincial actualmente debería haber alrededor de 16 personas trabajando en el control de las playas que están ubicadas en los más de 800 metros que van desde el club Remeros de Alberdi, pasando por el parador Natural Mistic hasta La Florida privada.

Pero varias voces señalan que eso no sucede, por lo menos desde que el predio fue concedido a empresarios privados para su explotación y casi todos los guardavidas contratados por el municipio empezaron a cumplir funciones en las piletas públicas.

Los empresarios no sólo tienen que hacerse cargo de la limpieza y el mantenimiento de los balnearios sino también del costo de los guardavidas. “Pero es claro que la vida humana no cuesta nada para ellos porque los responsables prefieren evitar la contratación de los bañeros suficientes”, reclamó Cejas. Y concluyó: “Lo que hacen es achicar la zona de balneario, poner un gran andarivel a la altura de los 200 o 300 metros y recortar la zona de baño”. El tema sería menor pero se agrava ante el hecho de que el cartel de “Prohibido bañarse” no detiene a la gente, que se baña igual, tal como se aprecia en la foto de Javier.

En tanto, el director de la empresa del Estado municipal La Florida, Orlando Debíais, manifestó a Rosario3.com que “aunque no le corresponda, la firma tiene dos guardavidas que desempeñan tareas en la zona no paga de la Rambla Cataluña”. Detalló: “Están ubicados en los dos playones, el que está pegado a La Florida y el que está en la bajada Gallo. Corremos con esos gastos justamente porque ese sector era tierra de nadie y veíamos que la gente se bañaba igual aún en las zonas donde se encuentran los caños pluviales”, explicó Debiasi.

Pero la empresa que regentea La Florida sólo se hace cargo de esos dos espacios que están pegados al balneario. En el resto de los espacios no está claro qué sucede. Aunque el director de la empresa aseguró que en la zona pública de baño hay guardavidas no descartó que haya "menos de los necesarios para cubrir la extensión de esa zona”, en coincidencia con Cejas.

Sin embargo, para Guillermo Albio, de la oficina de concesiones de la Municipalidad, todo está en orden: “Tras una recorrida de los arquitectos de esa dependencia por el lugar se comprobó que todo está en regla”, sostuvo. “Los guardavidas están en funciones, hay cerca de cinco bañeros en cada playa”, señaló, aunque también advirtió que  "sólo cubren el sector concesionado”.

Lo que nadie dice es quién debe hacerse cargo de esos espacios no habilitados, los que no están en manos ni de privados ni del municipio. Todos miran para otro lado y algunas partes de la costa se transforman en un misterioso agujero negro.

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