Los alimentos congelados provenientes de locales pueden contener gérmenes. Pero en caso de utilizar en casa alimentos congelados con las precauciones correctas sobre la cadena del frío (elaboración, preparación, almacenamiento) y cuidado al descongelar, pueden ser utilizados sin problemas.

Si se congela en casa, debe hacerse en porciones individuales, y no guardarlos por más de 2 meses. Una vez descongelados, no deben volver a congelarse por el riesgo de contaminación.

Con la congelación no se pierden nutrientes. Sin embargo, si es rápida (horno tradicional o microondas) se esfuman las características organolépticas -sabor, olor- de los alimentos, por lo que se recomienda hacerlo lentamente.

Por ejemplo, sacar el alimento a consumir la noche anterior del freezer y ponerlo en heladera normal. Con eso conseguiremos una descongelación lenta que mantendrá todas las características del alimento, y le gustará más al chico.

Se pueden congelar los purés de verduras y otras papillas en raciones individuales, ya que una vez descongelados tampoco no se pueden volver a congelar. Deberá tenerse en cuenta el mantenimiento de la cadena de frío, y la higiene máxima en la manipulación y preparación.

Se puede descongelar con el microondas, pero antes de que el bebé lo pruebe se debe remover bien la papilla y comprobar la temperatura, ya que los alimentos calentados o descongelados de esta forma adquieren una temperatura más alta en el interior que en la periferia. Así, un alimento aparentemente a temperatura correcta está muy caliente en la parte central, pudiendo producir quemaduras debido a que la boca es mucho más sensible que la de un adulto.

En estas condiciones, los alimentos caseros pueden mantenerse congelados por espacio de 2 o 3 meses, sin problemas.

Fuente:  Infancia Hoy