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“Los rankings son importantes para algunas universidades, la reputación es importante para todas”

Así lo expresó el Dr. Juan Manuel Mora, vicerrector de Comunicación de la Universidad de Navarra (España), quien vino a la Argentina para participar del inicio de actividades académicas de la Universidad Austral
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El pasado martes 15 de marzo se realizó en Rosario el acto de inicio del año académico de la Universidad Austral en Rosario, en el marco de las celebraciones por los 25 años de historia. El mismo contó con la presencia del Rector, Dr. Fernando Fragueiro y del vicerrector de Comunicación de la Universidad de Navarra, Dr. Juan Manuel Mora, quien tuvo a su cargo la clase inaugural de inicio de año, sobre Reputación de Universidades. En una disertación magistral, Mora inspiró a los presentes y movilizó a todo el claustro académico y al personal técnico y administrativo, a mantener y conservar la reputación adquirida en estos fructíferos años de historia. Desarrolló y explicó aquellos criterios que conforman la reputación de una Universidad, la mantienen y consolidan.

Juan Manuel Mora organiza el BUR (Building Universities’ Reputations), único congreso mundial sobre reputación de las universidades que a partir del año pasado se realiza cada dos años y que cuenta con la participación de universidades de prestigio mundial como Harvard, Oxford, UCL, entre otros. Como cuenta Mora, la gestión de la reputación se inició en el ámbito empresarial: “Surgió hace 20 años aproximadamente, cuando algunos profesores de escuelas de negocios de Estados Unidos comenzaron a estudiar qué tenían en común las empresas que pertenecían a los ránkings, como los que hace la revista Fortune. Hay diferentes autores con enfoques variados pero todos coinciden en que la reputación es un intangible, formado por una serie de factores que generan confianza en los mercados”.

Mora explica que en las universidades este tipo de análisis de la reputación todavía es incipiente: “No hay aún muchos autores que hayan escrito sobre esto, ni modelos establecidos. Es por eso que estamos aprendiendo del ámbito empresarial para llevarlo al mundo de la universidad. Si bien hay más diferencias que similitudes entre ambas, se están produciendo fenómenos que no son tan alejados con el mundo económico, como por ejemplo, la internacionalización. Hoy en día, cada vez más estudiantes se mueven y buscan universidades fuera de su país, para ir a estudiar o investigar. Incluso algunos países como China fomentan esa movilidad, porque consideran que necesitan profesionales que comprendan los lenguajes de los países con los que quiere mantener relación”.

El vicerrector hace énfasis en el proceso de internacionalización que deben cursar todas las universidades: “Actualmente hay 4 millones de estudiantes universitarios que se movilizan por el mundo. Una universidad si no tiene buena reputación, no va a ser atractiva para estos estudiantes. Este fenómeno genera que las universidades cada vez más se planteen su imagen a nivel nacional e internacional, su prestigio, su presencia en rankings, todo lo que lleva consigo la gestión de la reputación. Es importante que las universidades hagan una reflexión de tipo internacional donde se piense si son conocidos, identificados y atractivos para estudiantes y profesores de otros países”.

“Una universidad con alumnos de otros países, te hace una universidad más rica, más plural”, sostiene Mora y con respecto a la imagen que proyectan las universidades argentinas a nivel internacional, afirma: “Argentina tiene estudiantes, profesores e investigadores que no tienen nada que envidiarle a ningún otro país”.

Con respecto a cómo se realiza la medición de los rankings de universidades, Mora cuenta que las variables que se tienen en cuenta a la hora de clasificar son, por un lado, cuánta investigación produce, a partir del estudio de la cantidad de publicaciones en revistas de alto impacto y por otro lado la reputación, es decir, qué dicen los empleadores de los graduados de la universidad, qué dicen otros profesores que son colegas: “La reputación es calidad percibida. No es solo tener buena docencia, buena investigación, buena transferencia a la sociedad sino que esa calidad sea percibida por las personas que lo rodean. Ahí es importante el rol de la comunicación estratégica: Hacer las cosas bien y hacerlas conocer. Si no comunico lo que hago es en vano todo el trabajo, no saben que existo. Por eso hay una unión que tiene que ver con mi realidad y lo que comunico. El relato va haciendo conocida la calidad, por eso la reputación va de la mano con la gestión y la comunicación”.

El vicerrector explica que los rankings son importantes para algunas universidades del mundo, las 500 mejores, pero si estás fuera de ese rango, ya no tiene relevancia, considerando que existen más de 20 mil. “Los rankings son importantes para algunas universidades, pero la reputación es importante para todas. Aunque seas una universidad pequeña, en una ciudad remota, en un país indiferente para los rankings, tienes que tener un proyecto que apunte a la calidad, a la investigación, que forme a la comunidad, con visión internacional. No puedes decir ´como no estoy en los rankings no me interesa mi reputación´. Todas las universidades tienen el compromiso y misión de servir a su país y cualificar a las personas que lo llevarán adelante.”

Consultado acerca de la relevancia que tienen las nuevas tecnologías, en particular con la emergencia de gran cantidad de cursos a distancia, Mora expone: “Las tecnologías aumentan las oportunidades educativas, las universaliza, las diversifica, pero no sustituyen a la actividad principal. La educación no es solamente aprendizaje si no que es experiencia. Vivir la universidad significa tener una experiencia, pasar varios años de la vida conviviendo con profesores y estudiantes de muchos lugares. Lo que transforma es la experiencia, no leer, estudiar y aprobar”.

El especialista en comunicación sostiene que las nuevas tecnologías colaboran con el proceso de enseñanza-aprendizaje pero no son lo más relevante: “Hay cosas que son esenciales en la vida. No existe la familia virtual, no tiene reemplazo, al igual que la educación. Las nuevas tecnologías permiten conectar a una madre que tiene a su hijo estudiando lejos, pero la tecnología no creó a la familia, por eso no hay que perder lo significativo. La educación virtual puede servir como complemento para realizar formaciones, pero el entorno educativo presencial es irremplazable”.

Por último, en relación al rol que debe tener el docente en esta nueva era digital, explica que debe ser una posición adaptativa: “Cuando estás enseñando tienes adelante las generaciones que te pasan, que cambian, pero vos sos siempre el mismo. La forma de conocer y de pensar, va evolucionando constantemente. Las nuevas generaciones razonan de un modo mucho más visual, mucho más experiencial, más multitask, quieren menos lección magistral y más clase dialogada, participativa. Por eso el docente no puede vivir clavado en una hora que pasó, tiene que ir moviéndose, pero no solo es una cuestión de si usa o no las tecnologías, sino una cuestión de actitud ante la situación de enseñanza. Antes quizás para que hubiera cambios en la educación debían pasar 100 años, durante ese tiempo las clases se dictaron siempre igual. Ahora cada 5 o 10 años hay cambios profundos y hay que rever el modo en que enseñamos”.

“Las personas que trabajan en el sistema educativo tienen que tener mucha capacidad de adaptación. El docente le toma el pulso a las nuevas generaciones. No es el profesor individual, si no el sistema el que tiene que contar con los recursos para adaptarse”, finaliza Mora.

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