Matías Pera, el hincha de Newell´s que recibió cinco balazos por la espalda en la noche del domingo, insistió en culpar al líder de la barra leprosa Diego Panadero Ochoa por el ataque y se indignó por el hecho de que haya salido en libertad. Negó, además, que su intención sea rivalizar con el Panadero por la conducción de la barra leprosa. Por su parte, el actual líder de la hinchada del club del parque Independencia se presentó este martes en Tribunales y se despegó del episodio.

Según el relato que hizo al periodista Luis Novaresio (Canal 3), Pera contó que antes de dispararle su atacante le dijo: “Esto te lo manda el Panadero por traidor”. Y que luego recibió cinco tiros.

Este martes, a pocos días de ser excarcelado en el marco de la causa por el ataque a un patovica de un boliche céntrico, Ochoa se presentó en Tribunales acompañado por sus abogados para deslindar responsabilidades por tras el ataque. Llevó un escrito ante la jueza que entiende en caso, Roxana Berdinelli.

Matías Pera, de 27 años, fue atacado este domingo por la noche mientras esperaba el colectivo en la zona sur de la ciudad. El hecho se produjo alrededor de las 22 en la intersección de Isola y pasaje Santafesino cuando desconocidos abrieron fuego contra la víctima y le pegaron cinco impactos de bala por la espalda.

Pera había estado en la cárcel ya que estuvo vinculado al ataque sufrido por el Panadero a principios de septiembre durante un partido que Newell´s jugó con Independiente. Fue acusado entonces de lesiones y robo contra el actual líder de la barra.

“A raíz de esa pelea se le abre la gente de la tribuna (al Panadero) porque muchos estaban en contra de cómo él se manejaba”, sostuvo Pera, quien aseguró que él quedó como “la cara visible de un problema, el que se le rebeló”. Pero aclaró que no es su intención ser el nuevo jefe de la barra leprosa.

Respecto del ataque, contó: "Fui a visitar a un amigo que toca conmigo en un grupo. Pasé la tarde ahí, tocando la guitarra, cuando me iba estaba en parada en colectivo y en un momento sentí que una persona atrás que me decía «Esto te lo manda el Panadero por traidor»".

"Vi una persona que me apuntaba, me pegó 5 ó 6 balazos”, contó. “Habré llegado a correr 60 metros con esos tiros, vi una casa de familia con la puerta abierta, la persona me seguía tirando tiros de cerca, entonces entré, me tiré al piso y pedí que llamaran a la policía”, resumió.

“¿Puede identificar a su atacante?”, quiso saber Novaresio. "A eso me lo voy a guardar, de eso se encargara la Justicia", sostuvo. Y agregó: "Se han dicho muchas mentiras".

Respecto de su salud, el hincha baleado aseguró: "Estoy cada día mejor pero llegué acá muy grave. Gracias a dios me estoy recuperando". Detalló que debió pasar dos veces por el quirófano y que tiene incluso una tercera cita pendiente: "Tengo una intervención en el hígado, una en el intestino y me harán otra a futuro en el codo".

Otro episodio violento vinculado a la barra leprosa se registró en la madrugada del 14 de noviembre en la puerta de un bar ubicado en Balcarce 215. Ese día, el custodio Sebastián González recibió un balazo en la pierna derecha. Al custodio lo atacaron dos hombres que se movilizaban en una moto.

“Ochoa no es un delincuente”

Por la tarde, el abogado del Panadero, Hernán Tasada, habló con el programa Radiópolis –también en Radio 2– y dijo que Ochoa es “totalmente ajeno a este hecho”, que “por su naturaleza puede provenir de cualquier lado”, según consideró.

“Siempre lo sindican a mi cliente como autor o ideólogo pero no hay ninguna prueba en su contra. Igual acá no hay ninguna acusación, pedido de la Fiscalía ni nada, pero pusimos a disposición del juzgado una presentación espontanea para brindar explicaciones”, señaló.

Por otra parte, el abogado se refirió al barra como alguien que “tiene códigos, se maneja bien, y no es un delincuente. Es de profesión comerciante, tiene dos negocios de los cuales es el titular”, sostuvo.

En ese sentido, reconoció que “la tribuna, no solo en Newell's, históricamente ha dado un sin fin de negocios”, pero aseguró que “acá no sucede”, ya que, al menos el grupo del Panadero, “no va a Bella Vista –el predio de entrenamiento leproso–, no hay apriete a jugadores, ni negociado de futbolistas”.