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Nueva técnica: se repara el ligamento cruzado con tejido propio

Es particularmente adecuada para pacientes atléticos activos y trabajadores cuya actividad requiere un alto grado de estabilidad
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Las lesiones del ligamento cruzado anterior, un tejido fundamental en el control y estabilización de la rodilla, son padecidas por un alto porcentaje de pacientes en el año.

Hasta el momento, el tratamiento convencional en los casos quirúrgicos sustituye el ligamento desgarrado por un injerto de tejido del propio paciente u otros obtenidos de donantes. Ahora, especialistas de la Clínica Universidad de Navarra han realizado por primera vez en España la reparación del ligamento cruzado anterior sin necesidad de injertos, al utilizar para ello el propio ligamento lesionado. 

La nueva técnica consiste en conservar el propio ligamento cruzado suturándolo y es particularmente adecuada para el tratamiento de pacientes atléticos activos y trabajadores cuya actividad requiere un alto grado de estabilidad.

La técnica fue presentada por el doctor Stefan Eggli en el Congreso internacional de Rodilla y Artroscopia, que se acaba de desarrollar en Madrid. Hasta el momento, solo se ha empleado esta técnica en algunos hospitales de Suiza y de Alemania y ahora comienza en España.

Uno de los pacientes en los que se ha empleado la nueva técnica, el pamplonés de 29 años Daniel Aróstegui, quien sufrió su primera lesión de rodilla hace 11 años jugando al fútbol, explica que la mayor diferencia que ha notado respecto a las anteriores intervenciones "ha sido sobre todo en la recuperación". "En cuatro meses ya estaba en el gimnasio, en la bicicleta y corriendo. Además, al ser la recuperación tan rápida, los músculos no se atrofian. No es lo mismo que si después de una inactividad de meses, llegas a la rehabilitación sin musculación", relata.

De hecho, los especialistas destacan que la restauración del propio ligamento cruzado anterior ofrece "importantes" ventajas respecto a las técnicas convencionales, entre ellas la "inmediata" estabilización mecánica de la rodilla, que permite "una rehabilitación más temprana, promoviendo la autocuración de la rotura y restaurando la sensibilidad profunda o propiocepción". Además, no se requiere tomar tendones o injertos del propio paciente, con lo que se reduce la extensión de la cirugía, mejora el control del dolor postoperatorio y se evita el debilitamiento de los músculos tomados como injerto, agrega el especialista de la clínica Andrés Valentí, formado en Suiza en esta técnica pionera. También supone unos menores costos socioeconómicos menores, pues "la discapacidad laboral después de la sutura ligamentosa dura de media menos tiempo que tras la reconstrucción clásica". 

Fuente: 20minutos.es

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