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Palpitaciones, ¿por qué se producen?

Las palpitaciones son una consecuencia de la liberación de la hormona adrenalina y por esta razón aparecen cuando estamos ante una situación de miedo o de mucha emoción
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Las palpitaciones del corazón son una sensación desagradable y más común de lo que se cree. Experimentarlas no quiere decir que se tenga un problema de salud grave, pero igualmente hay que estar atentos.

La definición médica indica que son una irregularidad o una anormalidad en los latidos del corazón. La frecuencia es más rápida que lo habitual y puede deberse a diversas razones, entre ellas:

Tipos de actividades cotidianas:

- Exceso de ejercicio

- Fumar

- Consumir alcohol

- Beber mucho café

- Consumir drogas

- Ingerir ciertos medicamentos

- Estados de ansiedad o estrés

- Problemas congénitos

Los síntomas más frecuentes son:

- Falta de aire

- Mareos

- Sentir que el corazón late muy fuerte

- Debilidad

- Náuseas

- Desvanecimiento

- Cansancio

- Dolor en el pecho

- Desmayos

- Sudor frío

La sensación que se experimenta es estresante porque creemos que vamos a tener un ataque cardíaco. Es preciso entender que las palpitaciones son una consecuencia de la liberación de la hormona adrenalina y por esta razón aparecen cuando estamos ante una situación de miedo o de mucha emoción.

También los latidos del corazón pueden aumentar cuando estamos muy ansiosos por una situación o incluso cuando pensamos en la persona amada. A su vez, las causas pueden ser psicosomáticas y desencadenarse ante un ataque de pánico o un inminente peligro. En algunas personas con hipertiroidismo las palpitaciones son recurrentes.

Si bien no son un riesgo para nuestra salud si ocurren de vez en cuando o en situaciones específicas, es preciso tenerlas en cuenta si la periodicidad de los episodios va en aumento. Cuando son un acontecimiento regular y no una excepción quizás sea bueno consultar con un médico.

¿Qué hacer ante un episodio de palpitaciones?

En el mismo instante en que tu ritmo cardíaco comience a ser irregular tienes que sentarte y apoyar los pies en el suelo. El siguiente paso es respirar lento y profundo, para que el abdomen se expanda cada vez que el aire ingresa a tus pulmones. De esta forma los latidos irán volviendo a la normalidad de a poco.

Otras técnicas interesantes pueden ser:

- Maniobra de Valsalva: Se trata de taparse la nariz, cerrar la boca y exhalar, aunque no puedas sacar el aire por ninguno de los dos sitios. Esto aumentará la presión en el tórax y permitirá que se reestablezca el ritmo cardíaco.

- Toser: Este procedimiento sirve también para aumentar la presión en el pecho. Se emplea para personas con síntomas de un preinfarto y es muy bueno para reducir las palpitaciones.

- Beber agua fría: Según las teorías de por qué esta técnica funciona se encuentra el hecho de que el esófago al recibir el agua realiza una presión sobre el corazón. También hay personas que mojan su rostro con agua helada.

Los buenos hábitos o la manera en que se afrontan los problemas y las diversas situaciones de la vida pueden minimizar las palpitaciones. Algunos de los consejos para reducirlas o prevenirlas son:

- Analizar los medicamentos que se estén consumiendo.

- Recordar antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, hipertensión arterial o derrames.

- No fumar.

- Dejar de beber alcohol y café.

- Llevar un diario donde se indiquen los ritmos cardíacos y en qué momento se producen las palpitaciones.

- Determinar en qué situación concreta el corazón late a mayor velocidad.

- Realizar ejercicio de baja intensidad y bajo supervisión del médico.

- Reducir la ansiedad mediante técnicas de relajación como el yoga o la meditación.

- Respirar profundamente.

- Llevar una vida saludable y una dieta equilibrada.

 

Fuente: mejorconsalud.com

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