"Es una obra de payasos que relata la apropiación de un chico durante la última dictadura mulitar, pero con una estética de clown”. Con estas palalabras sintetiza Fernanda Molina la obra Cenizas (quedan siempre). La actriz es una de las integrantes del grupo Payasos por la identidad.
El espectáculo sin texto y construido a partir de gags -tal como lo hacía el cine mudo-, se presenta este domingo, a las 20, en las escalinatas de parque España, con entrada a la gorra.
“Es una historia muy simple que entiende todo el mundo y de hecho está pensada así, para que se pueda ver en familia”, completa la actriz, en diálogo con Rosario3.com.
Para la artista, la apuesta aborda una temática extendida, pero, insiste, ésta es una “manera de más de enterarse. “Hay mucha gente que desconoce su situación y que, además no participa en ninguna actividad relacionada con los derechos humanos o la identidad”.
Entre el dolor y la memoria, la risa puede hacer más que un chiste: también constiuye una instancia de reflexión. “Creo que es saludable poder reírse de algunas cosas y pensar desde allí en algo nuevo.Y lo nuevo es lo que falta: los nietos por recuperar.”
En escena, además de Molina, actúan María Franchi, César Artero, Manuel Baella y el músico Alejo Castillo, que acompaña los guiños con sonidos.
La obra fue escrita por Héctor Pausa en el 2007 para el ciclo de Teatro por la identidad. Para el grupo, el relato resultó un “instructivo básico” al cual sumarle la impronta que defienden: lo popuplar y la inclusión.
“Era algo impensado escribir algo así hace veinte años, pero ya no. Los genocidas están ante la justicia y eso es una diferencia”, apunta Molina.
Multiplicar es la tarea
En la obra se apuesta al humor como instancia de multiplicación. La palabra se escucha varias veces en el diálogo. Al ser consultada sobre los sigificados que asume para el grupo tal insistencia, Molina explica que la idea es "difundir" y multiplicar algo "es darle el mayor alcance posible".
“Hay cuatrocientos nietos por recuperar y el humor es la instacia para llegar a mucha gente que, de otra manera no se pregunta por su identidad”, sentencia.
"El humor es universal. Es el lugar común donde nos encontramos todos. Esta no es una obra que se explica como «un espacio para reflexionar» sino para reír y poder transformar una situación dolorosa en algo divertido. El ridículo es la herramienta del humor”, completa.


