“La felicidad es un problema de cada individuo, ninguna
regla vale para todos; cada uno debería buscar por si mismo la manera en que pueda ser feliz”
Sigmund Freud
El cuerpo, para nosotros, se asemeja más bien a la caja de resonancia de una guitarra. Sobre ella vibran notas oscuras, acordes difusos, melodías remotas, amargas y dulces. Éstas notas, estas melodías, son las palabras. Las palabras tienen un eco, una vibración, una sonoridad, sobre esa caja de resonancia que es el cuerpo. Caja vacía, caja con un hueco que será por momentos habitada por estas palabras que también le darán forma. Las palabras que nos dicen, que nos dijeron o que nosotros nos decimos tienen un efecto sobre nuestro cuerpo, y en consecuencia sobre nuestro modo de estar, de sentir y de accionar.
Recuerdo el caso de una paciente que padecía de obesidad. Luego de un extenso trabajo pudo ubicar que su padre siempre la había llamado “parásito”. Esta palabra no solo había hecho eco en su actuar, ya que “dependía” como un parasito de su padre, sino que también había hecho eco en su cuerpo, se había vuelto “GORDA” y “FEA” (en su decir) como si fuera un parásito.
Estas palabras instauran en nuestras vidas un ciclo de repeticiones. En el caso antes citado frente a cada situación nueva ella se ubicaba como un parásito (frente a su esposo, en su trabajo, en sus entretenimientos).
La repetición instaura secuencias que se editan una y otra vez de la misma manera. El modelo es A-B-A-B-… Hay un pasaje de un estado A a un estado B, donde se vuelve al estado A. Esto es cíclico y el ejemplo más adecuado es la dieta, donde el paciente desciende y vuelve a engordar. Pero ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué la persona que padece obesidad no puede hacer algo diferente con esas palabras?
Si nos permitimos un juego gramatical, en la obesidad se daría la problemática de la a-topía y la a-dicción. Topos significa lugar, es decir “no tiene lugar”. La persona no puede darse un lugar, una postura en el mundo, y no puede darle lugar a su propia palabra. A-dicción (la falta de palabras) y a-topía (la falta de lugar) forman una dupla en los casos de obesidad.
¿Para qué podría servirle a una persona éste mecanismo? La obesidad tiene al menos tres grandes usos.
- Muchas veces le permite a la persona DETENERSE en su vida, permaneciendo en un estado neutral respecto a sus deseos y temiendo el cambio. Es lo que Freud denominaba el beneficio secundario del síntoma. “Estoy gorda pero al menos así no tengo que buscarme un esposo”
- En otras ocasiones la obesidad se vuelve un modo para que el paciente forme una CORAZA que le sirva para enfrentarse a situaciones adversas, tomar coraje; se vuelven grandes físicamente para cargar los problemas y soportar los golpes. “Me volví gordo para poder ser el jefe de familia y así cargarlos a todos”
- Un tercer uso es cuando la persona no quiere saber nada con las palabras, con el otro sexo y con la sociedad en general, entonces la comida le sirve para hacer una RUPTURA TOTAL con todo eso (Hiperobesidad) “Soy gordo porque la comida es lo único que me da placer”
¿Cómo salir de estos circuitos? Como primera medida es crucial que el paciente que padece de obesidad encuentre un espacio donde sus palabras sean escuchadas y puedan se dirigidas hacia una cura de su padecer.
Para lograr un cambio sustancial es importante que la Repetición pueda cederle espacio a la Invención. Muchos pacientes llegan desahuciados, convencidos de que otra vez harán una dieta y otra vez volverán a engordar. Estos pacientes no dan lugar a la invención y se vuelven los artesanos de su propia ruina.
Dar lugar a la invención es hacer algo nuevo, es poder pasar de A hacia B, pero salir-C. Salirse. Salirse de lo que es siempre lo mismo, Salirse de la repetición.
Y eso no implica grandes cambios en la vida, ni modificaciones abismales, es simplemente la posibilidad de hacer con la a-topía un lugar posible, hacer con la a-dicción, un decir y hacer con lo que se repite siempre del mismo modo, algo diferente.
Esa es la apuesta por la invención, no se trata de querer cambiarlo todo, sino de reinventarme en cada acto como ser que puede cambiarse a si.
REPETICION
a-dicción
a-topía
lo mismo
INVENCIÓN
un decir
un lugar posible
lo diferente
Ps. Roy Jacob
Mat. 5105
Centro Médico Promad
regla vale para todos; cada uno debería buscar por si mismo la manera en que pueda ser feliz”
Sigmund Freud
El cuerpo, para nosotros, se asemeja más bien a la caja de resonancia de una guitarra. Sobre ella vibran notas oscuras, acordes difusos, melodías remotas, amargas y dulces. Éstas notas, estas melodías, son las palabras. Las palabras tienen un eco, una vibración, una sonoridad, sobre esa caja de resonancia que es el cuerpo. Caja vacía, caja con un hueco que será por momentos habitada por estas palabras que también le darán forma. Las palabras que nos dicen, que nos dijeron o que nosotros nos decimos tienen un efecto sobre nuestro cuerpo, y en consecuencia sobre nuestro modo de estar, de sentir y de accionar.
Recuerdo el caso de una paciente que padecía de obesidad. Luego de un extenso trabajo pudo ubicar que su padre siempre la había llamado “parásito”. Esta palabra no solo había hecho eco en su actuar, ya que “dependía” como un parasito de su padre, sino que también había hecho eco en su cuerpo, se había vuelto “GORDA” y “FEA” (en su decir) como si fuera un parásito.
Estas palabras instauran en nuestras vidas un ciclo de repeticiones. En el caso antes citado frente a cada situación nueva ella se ubicaba como un parásito (frente a su esposo, en su trabajo, en sus entretenimientos).
La repetición instaura secuencias que se editan una y otra vez de la misma manera. El modelo es A-B-A-B-… Hay un pasaje de un estado A a un estado B, donde se vuelve al estado A. Esto es cíclico y el ejemplo más adecuado es la dieta, donde el paciente desciende y vuelve a engordar. Pero ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué la persona que padece obesidad no puede hacer algo diferente con esas palabras?
Si nos permitimos un juego gramatical, en la obesidad se daría la problemática de la a-topía y la a-dicción. Topos significa lugar, es decir “no tiene lugar”. La persona no puede darse un lugar, una postura en el mundo, y no puede darle lugar a su propia palabra. A-dicción (la falta de palabras) y a-topía (la falta de lugar) forman una dupla en los casos de obesidad.
¿Para qué podría servirle a una persona éste mecanismo? La obesidad tiene al menos tres grandes usos.
- Muchas veces le permite a la persona DETENERSE en su vida, permaneciendo en un estado neutral respecto a sus deseos y temiendo el cambio. Es lo que Freud denominaba el beneficio secundario del síntoma. “Estoy gorda pero al menos así no tengo que buscarme un esposo”
- En otras ocasiones la obesidad se vuelve un modo para que el paciente forme una CORAZA que le sirva para enfrentarse a situaciones adversas, tomar coraje; se vuelven grandes físicamente para cargar los problemas y soportar los golpes. “Me volví gordo para poder ser el jefe de familia y así cargarlos a todos”
- Un tercer uso es cuando la persona no quiere saber nada con las palabras, con el otro sexo y con la sociedad en general, entonces la comida le sirve para hacer una RUPTURA TOTAL con todo eso (Hiperobesidad) “Soy gordo porque la comida es lo único que me da placer”
¿Cómo salir de estos circuitos? Como primera medida es crucial que el paciente que padece de obesidad encuentre un espacio donde sus palabras sean escuchadas y puedan se dirigidas hacia una cura de su padecer.
Para lograr un cambio sustancial es importante que la Repetición pueda cederle espacio a la Invención. Muchos pacientes llegan desahuciados, convencidos de que otra vez harán una dieta y otra vez volverán a engordar. Estos pacientes no dan lugar a la invención y se vuelven los artesanos de su propia ruina.
Dar lugar a la invención es hacer algo nuevo, es poder pasar de A hacia B, pero salir-C. Salirse. Salirse de lo que es siempre lo mismo, Salirse de la repetición.
Y eso no implica grandes cambios en la vida, ni modificaciones abismales, es simplemente la posibilidad de hacer con la a-topía un lugar posible, hacer con la a-dicción, un decir y hacer con lo que se repite siempre del mismo modo, algo diferente.
Esa es la apuesta por la invención, no se trata de querer cambiarlo todo, sino de reinventarme en cada acto como ser que puede cambiarse a si.
REPETICION
a-dicción
a-topía
lo mismo
INVENCIÓN
un decir
un lugar posible
lo diferente
Ps. Roy Jacob
Mat. 5105
Centro Médico Promad


