El único límite son los pensamientos. Atreverse a creer algo es hacerlo, más allá de las limitaciones físicas o neurológicas, gracias a un brazo robótico. Los investigadores demostraron la efectividad del mismo cuando una paciente cuadripléjica fue capaz de alimentarse por sí misma
Asistida por dispositivo, Jan Scheuerman, de 53 años y con una neurológica degenerativa que afecta el movimiento, logró atraer una barra de chocolate con su mente, sin otro tipo de ayuda.
Tamaño logro significa para los investigadores un gran avance porque permitiría a este tipo de pacientes cumplir con movimientos cotidianos.
La conexión entre la decisión y el brazo se logra a través de dos sensores implantados en el cortex cerebral. Cada uno está dotado de microelectrodos que recogen la actividad de la corteza motora; el área responsable de la planificación, control y ejecución de los movimientos voluntarios. Éstos impulsos son enviados a un procesador que traduce los datos en una orden para el brazo.
Scheuerman realizó además un entrenamiento previo durante siete meses, hasta lograr que la interfaz funcionara correctamente. Los resultados fueron publicados en la revista especializada Lancet Medical Journal.


