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"Herodes", o el delirante oficio de escribir

El docente, periodista y escritor Pablo Bilsky presenta este miércoles a las 19.30 en Ricchieri 452 su primera novela, “Herodes”, una serie de relatos propios, ajenos e inventados, escritos y reescritos a lo largo de una década. Pero antes habló con Rosario3.com
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Es licenciado en Letras, docente, periodista y escritor. Desde sus columnas en El Eslabón y Redaccionrosario.com –el semanario y el portal digital que producen los trabajadores de la cooperativa La Masa– analiza la política internacional pero su nombre también se lee y escucha en otros medios de la ciudad. Este miércoles presenta su primera novela, un compendio de relatos que comparten un mismo protagonista, mejor dicho, dos. Un cronista y su libretita. Porque en Herodes, casi más que el periodista que construye una historia, el verdadero protagonista es su cuadernito.

“El trabajo del cronista es uno de los ejes del texto, que se compone de distintas crónicas, de distintos hechos enlazados por el personaje cronista y el personaje libretita”, explica Bilsky, consultado por Rosario3.com.

Herodes está compuesta de cuatro partes que suman siete relatos, escritos, reescritos; corregidos y recorregidos a lo largo de más de una década. Algunos a partir del trabajo periodístico del propio Bilsky, otros, como “Hedor”, del de colegas suyos, y otros, productos de su imaginación, como la charla con un ruso al que Wikipedia daba por muerto.

Además del cronista y la libretita todos tienen en común otra cosa: el cuerpo. Tal vez resulta más evidente en el último relato, “Ablación”, que este lunes salió en parte publicado en la Contratapa de Rosario 12, otros de los tantos sitios donde podemos encontrar a Bilsky además del aula donde dicta Literatura Española en la facultad de Entre Ríos y Córdoba.

El cuerpo está presente también en el propio arte de tapa, creación de Mauro Gúzmán que sin leer la obra ilustró, seis años atrás, el primer relato a la perfección. El cuerpo en descomposición del ex combatiente de Malvinas; ese que volvió de las islas “un poco cambiado”. Según sus vecinos de la zona sur rosarina, que aseguraban, “se le daba por vestirse con ropas de mujer”.

La trama que mantiene en vilo al lector es el hacer mismo de la crónica. “La escritura, lo físico de la mano”, añade “el Profe”, como alumnos y amigos llaman por igual a Bilsky. Lo que el cronista piensa, aunque divague; lo que descarta, aunque después reincorpore; de lo que está seguro, aunque dude.

“Alguien que lo leyó me dijo ´hay como un desborde delirante´, y sí hay momentos de orden y caos y ese es el trabajo del cronista, ordenar medianamente ese caos que es demencial y delirante”, señala y aclara su objetivo: trasmitir todo lo que le pasa por la cabeza a ese narrador; blanquear la subjetividad desde el vamos; revalorizar, en definitiva la palabra, “devaluada en medio de tantos discursos vacíos”.

Y a la vez, demostrar su finitud. En la libretita escrita y recontra escrita hay otro proceso silencioso y letal de autoescritura, la libretita que muere. Que se queda sin hojas ni espacios dónde escribir y que se pudre desde adentro. 

“La libretita está en descomposición, y tiene que ver con poner en juego la inestabilidad de ese soporte. La importancia de contar con el testimonio y la dificultad de llegar a construir memoria y texto a partir de una realidad cambiante y confusa”, se explaya Bilsky para quien la literatura es “rescate, militancia, misterio y magia”; y el lector el único capaz de cerrar el círculo de la obra aunque siempre haya lugar para la reapertura, la reinterpretación.

“Una vez que largás la obra, el sentido ya no te pertenece, le pertenece al lector, que es coautor. Y en eso la literatura siempre tiene algo de misterio y magia, se te va de las manos”, pondera. 

Opera prima

La selección orden y corrección final demoraron seis meses. Pero la construcción de los relatos más de diez años. La decisión de publicar vino casi de golpe y porrazo. Bilsky había participado de los dos últimos anuarios de Georgina Ricci y Lila Siegrist, las cabezas detrás de la editorial rosarina Yo soy Gilda, y un mail lo tentó. Hasta entonces nunca se habían visto las caras. El momento llegó recién cuando Herodes estuvo listo.

Este miércoles a las 19.30 Herodes, que toma su nombre del personaje bíblico que quería acabar con todos los niños de Belén, se presenta formalmente en sociedad en Ricchieri 452 pero ya se consigue en todas las librerías amigas de Gilda.

 

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