Un resultado soñado y un futuro cercano que necesita mejoras

Mientras aún saborea la fiesta por el clásico ganado, Rosario Central sueña pero debe mantener los pies en la tierra. Nota de opinión de Alejandro Cachari

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Afirmación: nadie merecía más que Bauza el resultado del clásico. Fue un acto de justicia estadístico para uno de los representantes más importantes que tiene la historia de Central. Increíblemente, muchos canallas señalaban al Patón, hasta el jueves, porque nunca había ganado un clásico como entrenador.

Afirmación 2 (no tan contundente como la anterior): Central no debe pasar del festejo clásico al festejo engañoso y escondedor en el que suelen caer los clubes cuando transforman grandes resultados en exitismo. El pan de cada día es el torneo local, la Superliga, y allí Central está 19° entre 26. Si bien el promedio no lo ahorca, la desmejora progresiva es un llamado de atención que debe atender.

Afirmación 3 (sólo un prejuicio): muchos auriazules supuestamente de ley (¿algún que otro dirigente entre ellos?) se sentían triunfadores antes de jugar el clásico. Si el equipo ganaba, festejarían una nueva victoria sobre Newell’s como efectivamente lo hicieron. Si perdía, comenzarían el operativo para desgastar al entrenador y a su cuerpo técnico que, dicen, ya tuvo algunos chisporroteos con personas que cuestionaron el sistema de juego porque lo consideran amarrete. Tendrán que esperar.

"Se ganó un partido importante, porque el que perdía se quedaba afuera y por lo que representa para los jugadores. Esto nos va a empujar para lo que viene, tenemos que seguir mejorando", dijo el Patón al final del clásico reconociendo que el equipo aún tiene puntos endebles. Fiel a su perfil ultra bajo, pero mucho menos elocuente de lo que sugería su primer festejo clásico desde el banco de suplentes, Bauza dejó bien claro que “no tenía ninguna cuenta pendiente”.

Extraído el componente clásico, Central jugó un buen partido después del gol de Herrera. Quizás hayan sido los mejores momentos de la era Bauza si se sopesa la envergadura del partido, pero fue muy flojo su rendimiento hasta allí. De hecho, fue muy parecido al Central de las últimas fechas de la Superliga, que no encuentra juego y también sufre cierta falta de solidez del medio hacia atrás.

Bauza no lo ve así, cree que el equipo mantiene aquella solidez, al menos eso declama, pero sabe que hay momentos en que en el medio pasan cosas que sus futbolistas no terminan de resolver.

Sería un pecado peligroso que los canallas no decodificaran los mensajes que les dejó un partido muy especial, pero que suele desvirtuar casi todo cuando el resultado es positivo.

Afirmación 4 (un poco de vapor de agua y ácido carbónico): el humo es un producto gaseoso que a la gente de Central le encanta consumir, pero en este caso irá acompañado de unos cuantos datos de la realidad. Si sólo se escribiera que Central tiene muchas chances, al fin, de dar una vuelta olímpica, es probable que se estuviera incurriendo en la venta del popular elemento, pero si a esa aseveración se le agregaran detalles, podría comprobarse que no es una chance tan lejana. Se agregarán detalles.

El rival de semifinales es de una categoría inferior. No asegura nada, pero pone a Central en un lugar indudable de candidato para llegar a la final.

Entre Gimnasia y River, obviamente el Lobo es mucho más accesible, pero vaya a saberse si los millonarios tienen la capacidad suficiente para abstraerse de la locura que genera en el país la final de la Copa Libertadores que se disputará los sábados 10 y 24 de este mes.

Todo está por verse, pero es una coyuntura bastante parecida a lo ideal. Claro que a la suerte hay que ayudarla… Y a Central tienen que mejorarlo.   

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