Una historia de muerte con detalles escabrosos se ventiló este lunes durante la audiencia imputativa a dos hombres que ya están detenidos por un crimen cometido el 5 abril de 2021.

El cadáver de Alejo Julián “Pipi” Bravo, joven de 19 años oriundo de barrio Empalme Graneros, fue hallado en un descampado de Uriburu y Las Palmeras con tres tiros en la cara. El hecho de que fuera muerto en ese lugar, que en los últimos años se convirtió en escenario de ejecuciones, descartes y quema de vehículos, dieron cuenta de un asesinato mafioso.

Más de un año después, el fiscal de Homicidios Ademar Bianchini presentó evidencia para acusar a un recluso del penal de Piñero como instigador del asesinato y a otro, Julian Aguirre (23), quien se encuentra en prisión preventiva como uno de los jefes de una banda criminal de barrio Ludueña, cuyo miembro más conocido es Mauro Gerez, como el autor de los disparos que mataron a “Pipi” Bravo.

Además de seguir detenidos por otras causas, el juez Héctor Núñez Cartelle les dictó la prisión preventiva por el plazo de ley.

El preso instigador, según la Fiscalía, es Nicolás Alejandro Toloza (25), hermano de otro recluso llamado Brian “Gordo Brian” González, tristemente célebre por purgar 16 años de prisión como partícipe de crimen de Analía “Any” Rivero, la promotora de 18 años que fue alcanzada por un balazo en el tórax cuando se encontraba en la puerta del boliche “Stone” de Capitán Bermúdez.

Toloza, detenido en septiembre de 2020, purga una condena a 16 años por el intento de asesinato de un adolescente –Rodrigo “Tin” V.– y otros delitos.

Según el fiscal, Toloza le encargó el homicidio a Julián Aguirre. Para ello se contactó por celular desde el pabellón 9. La tarde del lunes 5 de abril de 2021, "Pipi" Bravo se fue de su casa de Pasajes Jacques al 900 bis y de alguna manera fue captado por Aguirre que lo trasladó hasta Uriburu y Las Palmeras y lo ejecutó.


La secuencia homicida fue transmitida por videollamada. Para el fiscal, el homicida tenía el teléfono en una mano y la pistola en otra. “Aguirre apuntó con el arma a Alejo y le realizó dos disparos en la nuca provocándole la muerte por destrucción cráneo-encefálica por proyectil de arma de fuego”. Parte de la evidencia citada por Bianchini surgió por la declaración de un testigo reservado.

Tiempo después, Julián Aguirre caería preso por portación de arma de fuego. Pero el uso de teléfonos celulares para cometer delitos le trajo más problemas con la Justicia. En junio, cobró notoriedad ya que el fiscal Pablo Socca lo imputó como uno de los cuatro jefes de una banda –junto con Andy Benítez, Mauro Gerez y Jonatan Almada– como organizador de una asociación ilícita que tributaría a Los Monos y que puso en jaque a vecinos de barrio Ludueña con una ola de extorsiones y homicidios derivados de un enfrentamiento con otro grupo narco.