En aquellos casos casos en que la enfermedad no puede ser curada, existen distintas alternativas para dar al paciente un cuidado digno y la mejor calidad de vida posible.
Paliar el dolor, confortar al paciente y a su familia y acompañarlos en el tránsito a la muerte a través de la escucha y la presencia es lo que distingue a los profesionales de la salud y numerosos voluntarios dedicados a la asistencia paliativa.
"No todo lo que sucede al final de la vida es triste. Ocurren cosas muy hermosas en esos acompañamientos y descubrir esa belleza en medio del dolor y de la tristeza es transformador", dijo Mariana Jacobs a Télam, psicóloga dedicada a los cuidados paliativos desde hace 20 años.
"En lo personal, se juega mi vocación de servicio, mi necesidad de hacerme presente ahí donde hay temor, incertidumbre y sufrimiento para brindar sostén, herramientas, escucha y acompañamiento", aseguró la especialista.
El final de la vida es un momento "duro y difícil", pero también es una oportunidad única para "el encuentro con la verdad" y para la "reconciliación con la propia vida, con lo que aprendimos y con lo que entendemos como nuestro legado", reflexionó Jacobs.
"Lo que hacemos es tratar de agregar vida a los días, es darle significancia a la vida de cada paciente", explicó la médica paliativista María de los Ángeles Minatel, directora ejecutiva de la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos (AAMyCP) y jefa del Sector de Cuidados Paliativos del Hospital Sommer.
"Me conmueve acompañar y ayudar a las personas con la presencia y la escucha, más allá de los tratamientos terapéuticos", contó la especialista, quien lleva más de dos décadas en esta área. Y agregó que "es un privilegio acompañar a las personas en esta etapa. Es un aprendizaje permanente".
Los pacientes pueden tener otros deseos más que intentar prolongar sus vidas: en muchos casos, las preocupaciones pasan por evitar el sufrimiento, estar con sus seres queridos, disfrutar de sus mascotas, estar conscientes y no convertirse en una carga para los otros, coincidieron las profesionales en diálogo con esta agencia.
"En ese sentido, poder brindarle la mejor calidad de vida posible al paciente y su entorno significativo es lo más reconfortante de este trabajo", dijo Minatel.
"Suele creerse que es un trabajo duro lidiar diariamente con la muerte, pero hay que entender que la muerte es algo natural a lo que hay que quitarle el tabú y formarse en esto para poder dar las discusiones necesarias y darle otro lugar en las políticas públicas al final de la vida", concluyeron.



