Los disruptores endócrinos son aquellas sustancias químicas capaces de alterar el funcionamiento del sistema hormonal. En este aspecto, pueden influir en procesos clave como el crecimiento, equilibrio energético o metabolismo. Se encuentran presentes en diversos productos y entornos cotidianos, cuestión que genera que la exposición sea difícil de evitar.

Por este motivo, expertos ofrecen diez recomendaciones dirigidas a personas gestantes durante el período de embarazo:

-Evitar los plásticos que estén en contacto con alimentos y bebidas, sobre todo si van a ser sometidos a calor. Utilizar utensilios y recipientes de vidrio, cerámica, acero o madera. Evitar también los utensilios con antiadherentes, como las sartenes con perfluorados, PFOS o PFOAS.

-Reducir el consumo de alimentos procesados, ultraprocesados y enlatados. Consumir alimentos frescos, de temporada y proximidad. Lavar y pelar, si es posible, las frutas y hortalizas para eliminar posibles residuos de pesticidas.

-Evitar el consumo de pescados con gran tamaño, ya que pueden tener niveles altos de contaminantes persistentes como mercurio y PCBs. 

-Beber agua de la canilla solo si es de buena calidad. En su defecto, recurrir al uso de un filtro homologado o al embotellado de vidrio.

-Mantener la casa sin ambientadores ni pesticidas. Ventilar y limpiar el polvo a menudo con agua o aspirando. 

-Utilizar productos de higiene y cosmética libres de parabenos, triclosán, benzofenonas y siliconas D4 y D5.

-En caso de sobrepeso u obesidad es mejor bajar de peso antes del embarazo y no durante, ya que en la grasa corporal se acumulan muchos contaminantes tóxicos.

-Elegir tejidos no sintéticos, como el poliéster, y poco tratados, como el algodón. Lavar la ropa nueva antes de usarla. 

-Reducir la exposición a pinturas, aerosoles y tintes para el cabello

-Comprar juguetes con etiqueta CE y sin perfume, así como evitar los juguetes de plástico.

Disruptores endocrinos y riesgo metabólico infantil

Una investigación liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) señala que la exposición prenatal a disruptores endocrinos está relacionada con una peor salud metabólica en la infancia y con un mayor riesgo de padecer síndrome metabólico en la edad adulta. Dicho síndrome es un conjunto de factores, como la obesidad abdominal, la hipertensión o la resistencia a la insulina, que aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. 

El estudio contó con la participación de la cohorte INMA (Infancia y Medioambiente) y sus resultados se han publicado en Jama Network Open. Allí analizaron la exposición prenatal en 1.134 madres de seis países europeos a las que tomaron muestras de sangre y orina durante el embarazo o del cordón umbilical tras el parto. 

Posteriormente, cuando los niños tenían entre 6 y 11 años, se les realizó un seguimiento, incluyendo medidas de la circunferencia de la cintura, presión arterial y niveles de colesterol, triglicéridos e insulina para calcular un índice de riesgo de síndrome metabólico. 

El análisis muestra que las mezclas de metales, sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), pesticidas organoclorados y retardantes de llama (o PBDEs) se asocian a un mayor riesgo de síndrome metabólico.  En el caso de los metales, la relación se explicó principalmente por el mercurio, cuya principal fuente de exposición es el consumo de pescados de gran tamaño. 

Los PFAS, muy utilizados en productos como pesticidas, pinturas, sartenes antiadherentes o envases de comida rápida, se conocen como sustancias químicas eternas, por su gran persistencia. 

Diferencias en los resultados según el sexo 

Los investigadores observaron diferencias según el sexo: “Observamos que las asociaciones eran más fuertes en las niñas para las mezclas de PFAS y bifenilos policlorados (PCB), mientras que los niños eran más susceptibles a la exposición a parabenos”. 

Según los expertos, las diferencias entran dentro de lo esperable, ya que los disruptores endocrinos interfieren con las hormonas sexuales esteroideas. “Nuestros resultados sugieren que la exposición a mezclas generalizadas de disruptores endocrinos durante el embarazo puede estar asociada a una salud metabólica adversa en niños y niñas”, añadieron.

Esta asociación puede contribuir al actual aumento de la prevalencia del síndrome metabólico a lo largo de la vida, que actualmente afecta a una cuarta parte de la población adulta, con tendencias al alza evidentes incluso entre los jóvenes”, concluyeron.

Fuente: EFE.