Las personas que desarrollan trastornos de salud mental después de atravesar eventos traumáticos podrían tener una mayor probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares, como un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV). Así lo sugiere un estudio danés publicado en The Journal of the American Heart Association, que analizó la relación entre distintas condiciones psiquiátricas y la salud del corazón y las arterias.
La investigación examinó los registros nacionales de salud de Dinamarca y reunió datos de 219.866 adultos mayores de 18 años entre 1995 y 2019. Durante ese período, 43.994 personas sufrieron un infarto, un ACV o requirieron una intervención para restablecer el flujo sanguíneo.
Para identificar cuáles eran los indicadores de mayor peso, los investigadores analizaron una amplia variedad de trastornos de salud mental y utilizaron herramientas de aprendizaje automático para determinar las 15 condiciones con mayor influencia sobre el riesgo cardiovascular. El trastorno por consumo de alcohol fue el factor psicológico más importante tanto en hombres como en mujeres.
Según explicó Jennifer Sumner, primera autora del trabajo e investigadora de la Universidad de California, las personas pueden recurrir al alcohol después de un acontecimiento traumático como una forma de afrontar el malestar y gestionar sus emociones. Sin embargo, con el tiempo, este comportamiento puede derivar en un trastorno por consumo de alcohol y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y cerebrovasculares.
Los especialistas advierten que la relación entre salud mental y corazón va mucho más allá del consumo de alcohol. La depresión, el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad, el trastorno bipolar y otras enfermedades psiquiátricas también pueden influir sobre el sistema cardiovascular. En el estudio, los trastornos del ánimo tuvieron un impacto especialmente relevante entre las mujeres.
Parte de esta relación puede explicarse por conductas que suelen acompañar a algunos problemas de salud mental, como la inactividad física, el tabaquismo, las alteraciones del sueño y una alimentación deficiente. Pero también intervienen mecanismos físicos, entre ellos una mayor activación del sistema nervioso simpático, alteraciones en la respuesta al estrés y niveles elevados de inflamación.
Los autores remarcan así la importancia de abordar la salud de manera integral. Atravesar un evento traumático no implica necesariamente desarrollar una enfermedad cardiovascular, pero la detección y el tratamiento oportuno de los problemas de salud mental, junto con el cuidado de los factores de riesgo físicos, pueden ser claves para proteger tanto el bienestar emocional como la salud del corazón.
Fuente: SINC.



