La leucemia linfocítica crónica (LLC) es un tipo de cáncer de la sangre que suele avanzar lentamente y que, en sus primeras etapas, puede pasar inadvertido. Una nueva encuesta internacional puso cifras a esta realidad, reflejando que 7 de cada 10 pacientes habían experimentado algún síntoma antes de recibir el diagnóstico, aunque el 89% de ellos desconocía que esas manifestaciones podían estar vinculadas con una leucemia.

El estudio, publicado en la revista Frontiers in Hematology, analizó las respuestas de 846 personas con LLC de distintos países. La edad mediana de los participantes fue de 66 años y el 84% tenía 56 años o más, en línea con una de las principales características de esta enfermedad, que es más frecuente en adultos mayores.

Entre los síntomas referidos antes del diagnóstico, la fatiga fue el más habitual y fue mencionada por el 40% de los encuestados. Le siguieron la inflamación de los ganglios linfáticos, presente en el 27% de los casos, y la fiebre o la sudoración nocturna, reportadas por el 19%. Sin embargo, se trata de signos inespecíficos que también pueden responder a numerosas otras causas, por lo que los especialistas advierten sobre la importancia de informar sin generar alarma.

De hecho, en el 71% de los casos la enfermedad fue detectada a partir de un análisis de sangre o durante un control de salud. Para Fernando Piotrowski, paciente con leucemia y director ejecutivo de la Asociación Leucemia Mieloide Argentina (ALMA), los resultados reflejan que muchas personas no tienen motivos para asociar el cansancio persistente, la transpiración nocturna o un ganglio inflamado con una enfermedad oncohematológica. Por eso, destacó el valor de la consulta médica y de los controles periódicos ante determinados hallazgos.

La LLC afecta a los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco fundamental para el funcionamiento del sistema inmunológico. A diferencia de otros cánceres, recibir el diagnóstico no implica necesariamente comenzar un tratamiento de inmediato. En determinados pacientes, la conducta médica indicada consiste en realizar controles periódicos y mantener una etapa de observación hasta que existan signos de progresión o criterios clínicos que justifiquen iniciar una terapia.

Esta estrategia, conocida como “espera en observación”, puede resultar difícil de comprender para quienes reciben por primera vez el diagnóstico de una leucemia. Según la encuesta, el 84% de los pacientes había atravesado alguna vez esta etapa y, entre ellos, el 25% aseguró haberse sentido muy preocupado. La incertidumbre puede ser considerable si no se explica con claridad qué se controla y cuáles son las situaciones que podrían modificar la conducta médica.

En paralelo, el abordaje de la LLC atraviesa un profundo cambio de paradigma. Las nuevas recomendaciones de la European Hematology Association reflejan el avance de las terapias dirigidas y establecen que la quimioinmunoterapia ya no está recomendada cuando existen tratamientos dirigidos disponibles. Para muchos pacientes, esto abre la posibilidad de acceder a esquemas más específicos y, en algunos casos, libres de quimioterapia.

Otro de los avances destacados es el concepto de tratamiento finito. Algunos esquemas actuales se administran durante un período previamente establecido y, una vez completado y alcanzado un adecuado control de la enfermedad, permiten atravesar una etapa sin medicación, aunque con los controles médicos correspondientes. Desde las organizaciones de pacientes remarcan que, junto con la innovación científica, sigue siendo fundamental garantizar información clara, el acceso oportuno a especialistas y la disponibilidad equitativa de los tratamientos y estudios necesarios.

Fuente: Agencia NA.