Un relevamiento sobre salud cardíaca realizado por el Hospital de Clínicas encendió una señal de alerta sobre dos factores de riesgo que siguen teniendo un fuerte impacto en la población. Por un lado, la hipertensión arterial, por el otro, el sedentarismo. El estudio, que incluyó a 422 personas con una edad promedio de 58 años, detectó hipertensión en el 38% de los participantes y falta de actividad física en la mitad de los casos.
“Los problemas del corazón y relacionados con el metabolismo, como obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y dislipidemias, representan una de las principales causas de enfermedad y muerte”, explicó el doctor Gustavo Frechtel, médico del Hospital de Clínicas y presidente del Congreso Internacional de Medicina Interna organizado por la institución, que se realiza entre el 12 y el 14 de agosto.
La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular y puede avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes. Por eso, los especialistas remarcan la importancia de realizar controles médicos periódicos, además de incorporar hábitos saludables como una alimentación equilibrada y actividad física regular.
El relevamiento se da en un contexto marcado también por el envejecimiento de la población. “Cada vez hay más personas mayores con múltiples enfermedades, fragilidad, deterioro cognitivo y polifarmacia”, señaló Frechtel, quien advirtió que la sociedad argentina todavía no se encuentra preparada para afrontar plenamente este proceso.
A este escenario se suma el impacto de la salud mental. Según informaron desde el Hospital de Clínicas, las consultas por cuadros depresivos en edades tempranas aumentaron casi un 30% durante el último bienio. Ansiedad, depresión, insomnio y burnout también ganaron presencia en los consultorios y, en muchos casos, aparecen acompañados de síntomas físicos.
Los especialistas también expresaron preocupación por el resurgimiento de algunas enfermedades infecciosas. Durante 2025 se registraron casos de sarampión y hepatitis A, aumentaron los cuadros de coqueluche y la tuberculosis creció cerca de un 80% entre 2020 y 2025, de acuerdo con datos oficiales. A esto se suma el desafío creciente de la resistencia antimicrobiana y la necesidad de estar preparados ante nuevos brotes.
Por último, el avance de la inteligencia artificial plantea nuevos desafíos para la medicina. Su utilización puede aportar herramientas para el diagnóstico, la educación y la comunicación médica, aunque también genera interrogantes sobre la calidad de la información y la responsabilidad profesional. En ese sentido, desde el Hospital de Clínicas señalaron que cada vez más parte del tiempo de consulta se destina a desmentir información falsa o incompleta que los pacientes encuentran en redes sociales o mediante herramientas de IA.
Fuente: Agencia NA.



