Cuando llega la primavera, también aparecen nuevas opciones para renovar el menú y aprovechar alimentos frescos y de estación. Entre ellos hay algunos que suelen ser llamados “superalimentos”, aunque el término no corresponde a una categoría científica ni médica.
La expresión se utiliza para hablar de alimentos que tienen una alta densidad nutricional, es decir, que concentran una buena cantidad de vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes y otros compuestos beneficiosos en relación con la cantidad que se consume.
Entre las opciones que pueden incorporarse durante esta época del año aparecen los espárragos, frutillas, arvejas, ananá, lentejas, salmón y espinaca. Más allá de las modas alrededor de los “superalimentos”, se trata de ingredientes que pueden formar parte de una alimentación variada y equilibrada.
Las frutillas, por ejemplo, son una opción típica de esta época y pueden sumarse a desayunos, yogures o ensaladas de frutas. Los espárragos y las espinacas también pueden incorporarse fácilmente a tortillas, tartas, salteados o ensaladas, mientras que las arvejas funcionan tanto como guarnición como ingrediente de distintas preparaciones.
Por su parte, las lentejas aportan fibra y proteínas vegetales y no tienen por qué quedar relegadas a los guisos de invierno, también pueden utilizarse en ensaladas o preparaciones más frescas. El salmón aporta proteínas y grasas saludables, mientras que el ananá puede convertirse en una alternativa para sumar fruta a la alimentación cotidiana.



