La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) confirmó que investigará denuncias sobre el uso de ácido hialurónico en el pene de saltadores de esquí durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Milán-Cortina, que empiezan este viernes con participación argentina.

Según informó el diario alemán Bild, algunos deportistas podrían inyectarse esta sustancia para alterar temporalmente la medida de su entrepierna y, así, lograr trajes más holgados que potencien su vuelo.

“El salto de esquí es muy popular en Polonia, mi país natal, y voy a investigar este tema a fondo”, afirmó Witold Banka, presidente de la AMA. Su director general, Olivier Niggli, aclaró que, hasta ahora, no hay pruebas de que esto ocurra, pero que la agencia evaluará si podría considerarse dopaje.

El ácido hialurónico, ampliamente usado en cosmética, puede aumentar entre uno y dos centímetros el grosor del pene durante seis a 18 meses. En los saltos de esquí, esa modificación podría traducirse en trajes más holgados durante los escáneres corporales en 3D que realiza la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS), lo que influye en la aerodinámica del salto.

Incluso cambios mínimos en la entrepierna pueden mejorar la sustentación. Un estudio publicado en Frontiers in Sports and Active Living calculó que apenas dos centímetros adicionales pueden generar hasta un 5% más de sustentación y un 4% más de resistencia al aire, aumentando entre cinco y seis metros la distancia de un salto de 130 metros.

No es la primera vez que los trajes de salto generan controversia. En 2012, varios saltadores fueron descalificados en la Copa del Mundo de la FIS en Suiza y Chequia por no cumplir con la normativa. Esto llevó a la implementación de escáneres corporales 3D y microchips en los trajes para medirlos según la anatomía de cada atleta.

En los Mundiales de 2025 en Noruega, los medallistas Marius Lindvik y Johann Andre Forfang fueron sancionados con tres meses de suspensión por reforzar las costuras de la entrepierna para mejorar la sustentación, un antecedente que refuerza la preocupación de la AMA sobre posibles manipulaciones en los Juegos 2026.