El mercado de granos atraviesa un momento de alta volatilidad, con movimientos bruscos en las cotizaciones internacionales y una oportunidad que, según la analista de mercados agrícolas Lorena D’Angelo, el productor argentino debería mirar con atención.
En diálogo con Ecos365, D’Angelo puso el foco especialmente en el trigo, que durante los últimos días alcanzó precios récord para la campaña 2026/27, impulsado principalmente por la situación geopolítica y las dificultades que afectan el flujo de mercadería desde la región del Mar Negro.
Pero la especialista advierte que el escenario exige algo más que mirar las cotizaciones: se trata de tomar decisiones comerciales y financieras con una estrategia que permita capturar los precios actuales sin quedar expuesto frente a los próximos movimientos del mercado.
El trigo lidera las subas y abre una ventana para vender
Para D’Angelo, el contexto actual presenta una oportunidad concreta para quienes todavía tienen mercadería disponible.
“Hoy tenemos muy buenos precios para hacer negocios”, señaló la analista, al explicar que todavía existe una importante cantidad de granos que permanece en los campos o en instalaciones comerciales.
En ese escenario, la recomendación pasa por analizar la posibilidad de concretar negocios con parte de la producción disponible, especialmente teniendo en cuenta que los precios pueden cambiar rápidamente en un mercado atravesado por factores externos.
El trigo ocupa un lugar central. Durante los últimos días, las cotizaciones alcanzaron niveles récord para la campaña 2026/27, generando una oportunidad para aquellos productores que ya tienen implantado el cereal y cuentan con compromisos de gastos por delante.
¿Qué hacer si todavía no se vendió?
Una de las principales preguntas para el productor es qué hacer frente a los precios actuales.
La respuesta de D’Angelo apunta a aprovechar parcialmente la oportunidad y comenzar a asegurar las necesidades financieras futuras.
Quienes ya tienen el trigo implantado probablemente cuentan con insumos adquiridos y compromisos asumidos. Por eso, la especialista recomienda utilizar los valores actuales para comenzar a cerrar parte de los gastos que deberán afrontarse a cosecha.
El objetivo no es necesariamente vender toda la producción, sino asegurar una porción que permita cubrir necesidades financieras y reducir la exposición a una eventual caída de precios.
“Siempre a cosecha los precios bajan”, planteó D’Angelo, al remarcar la importancia de aprovechar las ventanas comerciales que aparecen antes del ingreso masivo de la producción.
¿Y qué pasa con quienes ya vendieron?
El escenario es diferente para quienes se adelantaron y ya fijaron precio.
Sin embargo, D’Angelo plantea que una venta realizada previamente no necesariamente significa quedar afuera de una eventual nueva suba.
En esos casos, existen estrategias de cobertura que permiten mantener cierta participación en una eventual mejora de las cotizaciones.
La analista mencionó específicamente la posibilidad de comprar un call luego de haber vendido. Esta herramienta permite acompañar una eventual suba futura del mercado, aunque con determinadas condiciones y límites.
La estrategia adquiere relevancia en un contexto como el actual, donde el productor puede haber tomado decisiones comerciales antes de que se produjera el último salto de precios.
La advertencia: el trigo sube, pero no porque falte
Detrás de la fuerte escalada del cereal aparece uno de los puntos centrales del análisis de D’Angelo.
La especialista señaló que el mundo no se encuentra necesariamente frente a una situación de falta de trigo, sino ante dificultades para que parte de esa oferta llegue efectivamente al mercado.
La situación en el Mar Negro es determinante. Los ataques entre Rusia y Ucrania volvieron a introducir incertidumbre sobre el flujo comercial de una de las principales regiones proveedoras de trigo del mundo.
Ese factor geopolítico está funcionando como uno de los principales motores de la suba.
Por eso, la analista también plantea cautela: una parte importante de las cotizaciones actuales está relacionada con una coyuntura específica y podría modificarse si las condiciones de oferta y comercialización se normalizan.
El maíz: cuando la demora en la cosecha mueve los precios
D’Angelo utilizó también el caso del maíz argentino para explicar cómo una alteración temporal en la llegada de la oferta puede generar movimientos importantes en las cotizaciones.
La cosecha de maíz sufrió retrasos debido a condiciones climáticas que dificultaron el avance de las labores. Al mismo tiempo, la demanda exportadora necesitaba mercadería.
El resultado fue una fuerte valorización del cereal disponible, que llegó a alcanzar valores cercanos a US$190 por tonelada.
Con el avance de la cosecha, esos precios comenzaron a retroceder debido al ingreso de nueva oferta.
El ejemplo sirve para graficar el comportamiento que puede tener un mercado cuando existe demanda, pero la mercadería no llega en tiempo y forma.
La clave: pensar dos campañas al mismo tiempo
Para el productor, la oportunidad no se limita a la mercadería que todavía queda de la campaña 2025/26.
El escenario actual también permite comenzar a pensar comercialmente la campaña 2026/27.
En ese sentido, D’Angelo plantea mirar los precios actuales como una posibilidad para asegurar márgenes, cubrir compromisos y diseñar estrategias flexibles.
La volatilidad puede continuar. Por eso, en lugar de apostar a un único escenario —que los precios sigan subiendo o que necesariamente bajen—, la estrategia pasa por combinar ventas y herramientas de cobertura.
El objetivo es evitar que una eventual caída posterior borre las oportunidades que el mercado está ofreciendo hoy, pero también evitar que una venta total deje al productor sin posibilidad de beneficiarse si las cotizaciones continúan subiendo.
Un mercado que obliga a tomar decisiones
El mensaje central de D’Angelo es claro: los buenos precios actuales no deberían pasar inadvertidos.
Para quienes todavía tienen mercadería, existe una oportunidad para comenzar a capturar valores y cubrir necesidades financieras. Para quienes ya vendieron, las herramientas de opciones permiten diseñar coberturas que mantengan abierta la posibilidad de participar de nuevas subas.
Mientras tanto, el trigo continúa siendo el principal protagonista de un mercado condicionado por la geopolítica, la logística y el ritmo de llegada de la oferta.
En un escenario donde los precios pueden cambiar rápidamente, la estrategia no pasa solamente por intentar adivinar hacia dónde irá el mercado, sino por administrar el riesgo y aprovechar las ventanas de negocio que aparecen.

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