El Niño vuelve a poner en alerta al agro: ¿cuáles son las zonas con mayor riesgo?

El meteorólogo Leo De Benedictis analizó el impacto del fenómeno El Niño y pidió no generalizar sus efectos sobre todo el país

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El fenómeno El Niño vuelve a ocupar el centro de la escena climática y despierta preocupación entre productores agropecuarios y habitantes de distintas regiones del país. Sin embargo, para el meteorólogo Leo De Benedictis, uno de los especialistas más consultados por el sector, hay que mirar más allá del impacto general del evento y concentrarse en dónde podrían sentirse con mayor intensidad sus consecuencias.

“Desde el punto de vista meteorológico, es verdad que es un evento El Niño muy importante”, explicó De Benedictis durante la entrevista. El especialista señaló que el fenómeno alcanza niveles que no se habían registrado a lo largo de la historia, una característica que explica buena parte de la atención que está generando.

Pero hizo una aclaración central: la magnitud del fenómeno no significa que todo el territorio argentino vaya a atravesar las mismas condiciones.

La región que más preocupa: el noreste argentino

De acuerdo con el análisis del meteorólogo, el principal foco de atención estará puesto en el noreste argentino (NEA).

Las provincias y regiones mencionadas incluyen Chaco, Formosa, el norte de Santa Fe, Corrientes y Misiones, además de sectores del sur de Brasil, el este de Paraguay y el norte de Uruguay.

En esas zonas, la señal climática apunta a precipitaciones por encima de los promedios, una condición que podría generar acumulados importantes y consecuencias que van mucho más allá de una campaña agrícola complicada.

“El hecho de tener excesos de precipitaciones en toda la zona de la cuenca lo que puede provocar es justamente una mayor altura del río”, advirtió De Benedictis.

Y allí aparece uno de los principales riesgos para el sector agropecuario.

Ríos, inundaciones y ganadería: la otra cara del fenómeno

El especialista puso especial énfasis en el comportamiento de los principales sistemas hídricos de la región.

La cuenca del Plata, junto con las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, podría recibir importantes volúmenes de agua como consecuencia de los excesos de precipitaciones.

Una situación de este tipo puede traducirse en crecidas de los ríos y anegamientos en zonas ribereñas, con impacto directo sobre las actividades productivas.

La ganadería merece una consideración particular. De Benedictis mencionó específicamente a los establecimientos y sistemas ganaderos vinculados a las zonas de islas, donde una suba significativa del nivel de los ríos puede generar complicaciones para el manejo de los animales y obligar a tomar decisiones anticipadas.

Por eso, el riesgo no está solamente en cuánto llueva, sino también en dónde se concentren esas precipitaciones y cómo repercutan sobre las cuencas.

“No se puede generalizar a todo el país”

Una de las principales advertencias del meteorólogo apunta a evitar una lectura uniforme del fenómeno.

“El noreste argentino espera tener un nivel de precipitaciones más importantes que los promedios”, sostuvo. Pero inmediatamente remarcó que se trata de una situación particularmente concentrada en esa región.

El Niño no significa necesariamente lo mismo para un productor del NEA que para uno de otra zona del país.

Para De Benedictis, esta diferenciación resulta fundamental a la hora de evaluar los riesgos. La atención debe concentrarse en aquellas regiones donde la combinación entre precipitaciones abundantes, acumulados significativos y condiciones hidrológicas pueda generar los mayores problemas.

El pico llegará hacia fin de año

Otro dato relevante señalado por el especialista es que el fenómeno todavía tiene recorrido.

Según explicó, el máximo del evento está previsto hacia diciembre y comienzos del próximo año. Sin embargo, esto no implica que haya que esperar hasta entonces para observar sus efectos.

“Previo a eso ya vamos a empezar a tener algunas consecuencias”, anticipó.

Por eso, el seguimiento de las condiciones climáticas durante los próximos meses será clave, especialmente para las regiones productivas ubicadas en el noreste y para quienes desarrollan actividades vinculadas a las zonas ribereñas.

La advertencia de De Benedictis para el agro

Más allá de las denominaciones —“Super Niño”, “Mega Niño” o simplemente El Niño—, el mensaje central del meteorólogo es concreto: la magnitud del fenómeno importa, pero mucho más importa dónde se manifiestan sus efectos.

El mayor riesgo, según su análisis, se concentra en el NEA y en el área de influencia de la cuenca del Plata, donde los excesos de lluvias pueden combinarse con una mayor altura de los ríos y generar situaciones complejas para la producción.

Para el sector agropecuario, la clave estará en seguir la evolución del fenómeno y, sobre todo, las condiciones particulares de cada región. Porque, como advierte De Benedictis, no todo el país enfrentará el mismo escenario climático.

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