Claves del día: la UIA le pide a Arca que afloje, Pampa prepara inversión, el Bind vende sucursales y la mora complica

Cumbre de industriales y CGT en Rosario. Los analistas recortan el PBI y las pymes reclaman oxígeno. Mientras el Gobierno flexibiliza salarios, el dólar suma presión, Pampa acelera una inversión en urea y Banco Patagonia sale de compras

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Hay una palabra que empieza a ganar espacio en la economía argentina y no es inflación: crecimiento. Después de concentrar buena parte de su capital político en estabilizar las variables macroeconómicas, el Gobierno comienza a enfrentar una discusión bastante más incómoda: cómo conseguir que la estabilización llegue al bolsillo, reactive el crédito y vuelva a poner en movimiento a empresas que sienten cada vez más el freno de la actividad.

El mercado financiero muestra una mayor tranquilidad, el Tesoro consiguió refinanciar casi todos sus vencimientos y el Banco Central volvió a comprar dólares. Pero, simultáneamente, los analistas recortan sus previsiones de crecimiento, la mora todavía no encuentra un techo claro, los industriales reclaman alivio financiero y el propio Gobierno empieza a revisar una de sus políticas más rígidas: el corsé sobre los aumentos salariales.

Y mientras la coyuntura se vuelve más compleja, también aparecen apuestas de largo plazo: Pampa Energía busca US$1.600 millones para construir la mayor planta de urea de América Latina.

La mora se resiste a tocar techo

Uno de los indicadores que mejor permiten entender el enfriamiento de la economía es la calidad de las carteras crediticias.

Grupo Financiero Galicia esperaba que el deterioro comenzara a estabilizarse antes, pero el pico de morosidad terminó demorándose. La cartera irregular consolidada alcanzó 10,6% en el segundo trimestre, frente al 9,6% del trimestre anterior. El punto más delicado continúa siendo Naranja X, donde el indicador llegó al 19,7%.

El crecimiento que se achica

El Presupuesto había partido de una previsión de crecimiento del 5% para este año. Sin embargo, distintas estimaciones privadas fueron reduciendo sensiblemente esa expectativa. Algunos pronósticos que a comienzos de año esperaban expansiones cercanas al 3,5% ahora se acercan incluso al 2%. Entre los motivos aparecen precisamente el freno del crédito asociado al incremento de la mora y las dificultades que todavía tiene Argentina para recuperar plenamente el acceso al financiamiento internacional.

Es una señal importante porque cambia el centro de gravedad de la discusión económica. La pregunta ya no pasa exclusivamente por cuánto bajará la inflación, sino por cuánto puede crecer la economía sin volver a generar desequilibrios. Y allí aparece otro protagonista inevitable: el dólar.

El dólar empieza a mirar a 2027

El mayorista cerró el jueves en torno a $1.512, luego de retroceder $2 en la jornada. Pero el mercado empieza a identificar varios factores capaces de agregar presión durante los próximos meses.

Entre ellos aparecen la menor oferta estacional de dólares del agro hasta noviembre, las importaciones energéticas, la demanda de divisas para girar utilidades, el menor flujo proveniente de colocaciones de obligaciones negociables y, cada vez con mayor fuerza, el calendario electoral de 2027.

La demanda de dólares para atesoramiento se mantiene alrededor de US$2.000 millones mensuales y algunos analistas consideran posible que aumente a medida que se acerquen las elecciones.

El REM del Banco Central ubica el dólar nominal esperado para diciembre en $1.652, mientras que el Top 10 de pronosticadores lo coloca en $1.605. Hay, además, una señal que el mercado observa cuidadosamente: después de varias semanas intentando evitar que el mayorista superara los $1.500 mediante tasas más elevadas y un menor ritmo de compra de reservas, el Gobierno parece estar mostrando algo más de tolerancia cambiaria.

El Tesoro pasó otro examen

En ese escenario, Luis Caputo consiguió superar una prueba relevante. El Tesoro debía afrontar vencimientos por $12,6 billones y terminó adjudicando $12,16 billones, sobre ofertas por $13,18 billones. El rollover alcanzó así 95,96%.

Eso significa que Economía liberará aproximadamente $440.000 millones, una cifra relativamente contenida considerando la sensibilidad que viene mostrando el mercado cambiario. También hubo otra decisión llamativa: por primera vez desde febrero el Tesoro no buscó dólares en el mercado local.

El Banco Central compró US$93 millones, la mayor adquisición de agosto, mientras los dólares se mantuvieron relativamente tranquilos y los bonos mostraron mejoras.

Sin embargo, agosto viene siendo mucho más modesto en acumulación de reservas: hasta el jueves el Central había comprado unos US$640 millones, camino a convertirse en el menor registro mensual desde que comenzó el programa de compras de 2026.

La contracara sigue siendo la Bolsa argentina, donde pesa la percepción de una economía real que todavía no consigue recuperar velocidad. Y justamente desde las empresas comenzaron a multiplicarse los pedidos.

Los industriales piden 180 días de oxígeno

La Unión Industrial Argentina llevó a ARCA un planteo bastante gráfico sobre la situación financiera de las pymes. Entre otras medidas reclamó suspender durante 180 días embargos y ejecuciones fiscales, reducir las tasas de financiación de los planes de pago y acelerar las devoluciones de saldos a favor.

También pidió automatizar la reducción de anticipos de Ganancias, diferir durante seis meses vencimientos de IVA para actividades estacionales y postergar contribuciones patronales en economías regionales.

La explicación de la UIA combina tres factores: tasas elevadas, caída de actividad y restricciones crediticias.

ARCA respondió que varias de las decisiones dependen del Ministerio de Economía, aunque se comprometió a estudiar algunos cambios. Las partes volverán a reunirse dentro de 45 días.

Empresarios y CGT encuentran un enemigo común

Algo parecido ocurrió en Rosario, aunque con una fotografía políticamente más llamativa. Industriales, empresarios pymes, metalúrgicos y dirigentes de la CGT compartieron el encuentro “Argentina Produce: Diálogo que construye”, organizado por Fisfe, Came, Adimra y la central sindical.

El diagnóstico fue crítico sobre la situación de la producción, el empleo y la competitividad, pero los organizadores intentaron evitar que la reunión quedara reducida a una protesta.

La consigna fue “no quedarse en la queja y proponer”, buscando construir una agenda de política industrial y desarrollo productivo.

Que sectores empresarios y sindicales comiencen a coincidir en un diagnóstico sobre las dificultades de la economía real constituye una señal que el Gobierno seguramente seguirá con atención.

Y Milei empieza a aflojar el cepo salarial

En ese contexto aparece probablemente una de las novedades políticas más interesantes. El Gobierno analiza flexibilizar el esquema que limita las paritarias alrededor del 2% mensual y permitir mecanismos destinados a garantizar un ingreso mínimo de aproximadamente $1.070.000 brutos para las categorías salariales más bajas.

La alternativa discutida con la CGT consiste en mantener el 2% como referencia para los incrementos porcentuales, pero permitir bonos o sumas fijas no remunerativas que eleven los ingresos de quienes hoy cobran entre $800.000 y $1 millón.

El movimiento tiene una lectura económica evidente: el Gobierno necesita que el ingreso disponible deje de actuar como freno sobre el consumo.

La CGT considera insuficiente la propuesta y pretende que ningún salario quede por debajo de la canasta básica total, que en julio rondó $1.564.000.

Pero aparece una paradoja: mientras los sindicatos piden llevar más arriba el piso, muchas empresas advierten que no tienen espalda para pagar los aumentos. Es prácticamente la síntesis del problema económico actual.

En medio del ruido, Pampa va por US$2.700 millones

Pampa Energía negocia financiamiento por hasta US$1.600 millones para construir una planta de urea en Bahía Blanca que demandará una inversión total cercana a US$2.700 millones.

Será la mayor inversión realizada hasta ahora por la compañía de Marcelo Mindlin. La estrategia consiste en financiar aproximadamente el 60% mediante deuda y aportar el resto con capital propio.

Una posibilidad es estructurar un project finance con participación de IFC y BID Invest; otra, recurrir a un préstamo sindicado de bancos privados. Santander participa como asesor financiero.

La dimensión industrial del proyecto es enorme. La planta tendrá capacidad para producir 2,1 millones de toneladas anuales de urea granulada, utilizará gas de Vaca Muerta y podría generar unos US$1.000 millones anuales entre sustitución de importaciones y exportaciones.

Durante su construcción se proyectan más de 3.500 empleos directos. La entrada en funcionamiento está prevista hacia fines de 2029. La inversión ya recibió aprobación para ingresar al RIGI.

Los aceiteros empujan otra oportunidad para Santa Fe

También se mueve otra industria estratégica para la región.

La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) celebró el avance en el Senado de la discusión sobre una nueva Ley de Biocombustibles y espera que las comisiones puedan emitir dictamen la próxima semana.

CIARA considera que una nueva normativa podría impulsar inversiones, producción, empleo y exportaciones.

Sin embargo, mantiene diferencias con el proyecto y reclama que el corte obligatorio de biocombustibles se eleve como mínimo al 12,5%.

Para Santa Fe no es una discusión menor: buena parte de la capacidad instalada argentina para producir biodiésel está localizada en el complejo agroindustrial del Gran Rosario.

Y hay movimiento entre dos bancos

A todo este mapa se suma una operación empresaria que hasta ahora había pasado prácticamente debajo del radar. Banco Industrial —Bind— firmó un acuerdo con Banco Patagonia para transferirle parcialmente una cartera de clientes minoristas, junto con determinados activos y pasivos asociados.

La propia entidad informó la operación a la CNV, BYMA y A3 Mercados mediante un hecho relevante fechado el 27 de agosto. Todavía no se trata de una operación definitivamente cerrada.

El acuerdo está sujeto al cumplimiento de condiciones precedentes y a obtener las autorizaciones regulatorias correspondientes.

Pero agrega otra señal interesante al tablero financiero: Banco Patagonia sale a ampliar su negocio minorista comprando parte de la cartera de Bind justo cuando el sistema financiero atraviesa una etapa de mayor mora y replanteo del crédito.

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