La tradicional compañía láctea Mastellone Hnos., conocida por su marca insignia La Serenísima, anunció la finalización del proceso de transferencia del total de su capital accionario a Arcor S.A.I.C. y Bagley Argentina S.A., la sociedad conjunta conformada por Arcor y Danone. Con esta operación, la histórica familia Mastellone deja formalmente el negocio lechero tras casi un siglo de trayectoria en el sector.
Según comunicaron los ahora ex propietarios, el proceso había comenzado en 2015 y concluyó en la jornada actual, aunque la operación quedará definitivamente cerrada una vez que se obtengan todas las aprobaciones regulatorias correspondientes.
Pese al cambio accionario, la empresa aclaró que no habrá modificaciones operativas inmediatas. “Lo informado previamente no implica modificaciones en el funcionamiento operativo de la firma ya que todas sus operaciones continúan ejecutándose con normalidad”, indicó la compañía en su comunicado oficial.
La salida de la familia fundadora marca un hito dentro de la industria láctea argentina. Mastellone Hnos. fue creada hace casi cien años y se consolidó como una de las empresas más emblemáticas del país, con fuerte presencia en la industrialización y comercialización de productos lácteos, además de una extensa red de productores remitentes de leche.
En sus comunicaciones institucionales, la firma destacó la continuidad de sus principios históricos y buscó llevar tranquilidad a los distintos actores vinculados a la cadena productiva. “Ratificamos nuestro compromiso con colaboradores, productores, clientes y toda la cadena de valor, tal como lo hemos hecho a lo largo de nuestros 96 años de historia”, señalaron.
Asimismo, remarcaron que el legado empresarial continuará basado en valores tradicionales como el esfuerzo, la calidad y la contribución a una alimentación saludable para los consumidores.
Desde el punto de vista sectorial, la operación consolida la participación de grandes grupos alimenticios en el negocio lácteo argentino, en un contexto de transformación estructural de la industria, marcada por concentración empresaria, cambios en el consumo y mayores exigencias de eficiencia productiva.
Para los productores lecheros, uno de los principales interrogantes pasa por la continuidad de las condiciones comerciales y la política de abastecimiento de leche cruda, aunque la empresa aseguró que la operatoria diaria seguirá desarrollándose sin cambios.
El cierre de este proceso no solo representa una reconfiguración empresarial, sino también el final de una etapa histórica: la familia Mastellone, cuyo apellido estuvo durante décadas asociado directamente al desarrollo de la lechería nacional, deja definitivamente el control de una de las marcas más representativas del país.

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