Claves del día: Argentina rompe otro techo, baja la inflación y se acerca el regreso al mundo financiero

La mejora de la nota crediticia disparó una fiesta financiera: bonos, acciones y ADRs tocaron máximos, el riesgo país cayó al nivel más bajo en ocho años y el mercado ya apuesta a un regreso de Argentina a los grandes fondos globales

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La Argentina vivió una de las jornadas financieras más importantes de los últimos años, mientras en el plano político el gobierno sufre el escándalo Adorni. La mejora de la calificación soberana otorgada por S&P, que elevó la nota del país desde CCC+ hasta B-, terminó de consolidar una secuencia que ya había comenzado semanas atrás con Fitch y que podría continuar próximamente con Moody's y otros grandes jugadores del mercado internacional.

La decisión tiene implicancias mucho más profundas que una simple mejora técnica. Cada escalón que sube la deuda argentina amplía el universo de fondos de inversión y fondos de pensión habilitados para comprar activos locales. En otras palabras: más jugadores pueden entrar al mercado argentino y eso implica potencialmente más demanda para bonos, acciones y proyectos productivos.

La reacción fue inmediata. Los bonos soberanos registraron fuertes subas y provocaron una caída de 60 puntos en el riesgo país, que terminó en 443 unidades, el nivel más bajo desde mayo de 2018. El dato no es menor: implica que Argentina se encuentra en su mejor posición financiera relativa de los últimos ocho años y vuelve a acercarse lentamente a los mercados internacionales de crédito.

Pero si los bonos celebraron, las acciones directamente protagonizaron una fiesta. Con el mayor volumen operado de las últimas diez semanas, la Bolsa de Buenos Aires avanzó 6,3%, alcanzó un nuevo máximo histórico en pesos y también rompió récords medido en dólares. Las ADR argentinas que cotizan en Wall Street tuvieron una rueda extraordinaria, con avances de entre 6% y 15% para compañías como BBVA, Supervielle, Telecom, Galicia, Macro, Edenor, Pampa Energía, Central Puerto, Cresud e IRSA.

El entusiasmo del mercado no se explica únicamente por la mejora de la calificación. También confluyeron otros factores que fortalecen la narrativa económica del Gobierno. Por un lado, el Indec informó que la inflación de mayo fue del 2,1%, la más baja desde agosto del año pasado. De esta manera, el acumulado de los primeros cinco meses del año se ubicó en 14,7%, mientras que la inflación interanual descendió hasta 33,2%.

La desaceleración inflacionaria también se reflejó en la evolución de la canasta básica. Una familia tipo necesitó cerca de $1,5 millón para no ser considerada pobre, mientras que la variación mensual fue la menor de los últimos ocho meses.

Al mismo tiempo, el Banco Central volvió a sumar reservas. Compró US$73 millones en el mercado cambiario y logró incrementar sus tenencias en US$57 millones al cierre de la jornada.

El mercado cambiario también mostró señales de calma. El dólar oficial descendió hasta $1.453,60, el MEP volvió a perforar niveles recientes y el contado con liquidación registró una fuerte baja. Incluso el dólar blue permaneció prácticamente inmóvil, generando una situación poco frecuente: una brecha negativa frente al tipo de cambio oficial.

La mejora crediticia también alimenta otra expectativa que hoy concentra la atención de bancos de inversión, operadores bursátiles y funcionarios. Argentina podría abandonar próximamente la categoría de mercado "standalone", una suerte de limbo financiero donde quedó atrapada tras años de restricciones cambiarias y dificultades para el ingreso y salida de capitales.

Si el país logra ser reclasificado como "mercado de frontera", algo que podría definirse en las próximas semanas, cerca de 150 fondos internacionales que actualmente tienen restricciones para invertir en activos argentinos quedarían habilitados para hacerlo.

La posibilidad fue destacada por distintos analistas internacionales y es observada con atención por grandes administradores de fondos que ya enviaron representantes al país para monitorear la evolución económica y regulatoria.

La combinación de una mejora en la calificación crediticia, una inflación en descenso, un riesgo país debajo de los 450 puntos y una eventual reclasificación internacional configura uno de los escenarios financieros más favorables para Argentina desde la salida de la convertibilidad. Aunque todavía persisten desafíos macroeconómicos relevantes y una economía real que sufre en varios frentes a nivel productivo y de consumo, el mercado empieza a descontar un cambio estructural en la percepción de riesgo. 

El contexto internacional también colaboró. Pese a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, el petróleo retrocedió 3,7%, ayudando a moderar expectativas inflacionarias globales. En Estados Unidos, los inversores aguardan la reunión de la Reserva Federal de la próxima semana, que marcará el debut de Kevin Warsh al frente del organismo tras el reemplazo de Jerome Powell.

Mientras tanto, las tasas largas estadounidenses permanecieron relativamente estables y el dólar mostró una tendencia bajista frente a la mayoría de las monedas emergentes y desarrolladas.

En el mercado de materias primas la jornada fue más heterogénea. El petróleo cayó con fuerza, los metales preciosos recuperaron terreno y los metales industriales mostraron movimientos mixtos.

En el agro, Chicago registró bajas en la mayoría de los granos, particularmente en maíz. En Rosario la actividad fue reducida, con algunas mejoras para el sorgo y una soja algo más débil.

Las criptomonedas también se sumaron al clima positivo. Bitcoin avanzó 2,7% y varias monedas digitales registraron ganancias incluso superiores.

Pero mientras el mercado financiero festeja, otra industria también está atravesando un momento de expansión internacional: la música. Según datos recientes de la industria del streaming, el consumo de música argentina en el exterior continúa creciendo a tasas récord. Los artistas nacionales aumentaron más de 55% sus ingresos provenientes de plataformas digitales y consolidan una presencia cada vez más relevante en mercados internacionales.

El fenómeno refleja una tendencia interesante: mientras los activos financieros argentinos vuelven a captar la atención de Wall Street, los contenidos culturales del país siguen ampliando su alcance global. 

Por ahora, el mercado decidió celebrar. La pregunta que empieza a plantearse es si esta mejora financiera será apenas un rally de corto plazo o el inicio de una etapa más duradera de reinserción económica global.

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