En un contexto donde cada kilo de fertilizante debe traducirse en rentabilidad, investigadores del INTA Corrientes y del INTA Concepción del Uruguay lograron determinar cuál es la estrategia de fertilización nitrogenada que permite aprovechar al máximo el potencial del cultivar Angirú INTA CL, una de las variedades de arroz que más creció en las últimas campañas.
Los ensayos demostraron que un manejo ajustado del nitrógeno no solo permite superar los 11.000 kilos por hectárea, sino que también mejora la eficiencia del uso del fertilizante, una variable cada vez más importante frente al aumento de los costos de producción.
Encontrar el punto justo
El nitrógeno es el nutriente que mayor impacto tiene sobre el rendimiento del arroz. Sin embargo, aplicar menos de lo necesario limita el potencial del cultivo, mientras que un exceso incrementa los costos y puede reducir la eficiencia del sistema.
A partir de ensayos realizados durante tres campañas en Corrientes y Chaco, los especialistas identificaron que la dosis óptima ronda los 250 kilos de urea por hectárea (unos 115 kilos de nitrógeno), con la que se alcanzó un rendimiento promedio estimado de 11.194 kilos por hectárea.
Más fertilizante no significa más producción
Uno de los principales resultados del estudio fue confirmar que, una vez alcanzado el nivel óptimo de fertilización, seguir incorporando nitrógeno deja de generar aumentos proporcionales en el rendimiento.
Además del mayor costo, la sobrefertilización puede favorecer un crecimiento vegetativo excesivo, aumentar el riesgo de vuelco y enfermedades y retrasar la maduración del cultivo. En el otro extremo, una nutrición insuficiente reduce el macollaje y limita el llenado de los granos.
Una variedad que gana protagonismo
Angirú INTA CL es uno de los materiales más recientes desarrollados por el programa de mejoramiento genético del INTA. Se destaca por su elevado potencial de rendimiento, buena calidad industrial y culinaria, granos más anchos y altos porcentajes de granos enteros, características que impulsaron su rápida adopción en las regiones arroceras.
Los investigadores remarcan que las recomendaciones obtenidas constituyen una referencia técnica para el manejo del cultivo, aunque la dosis final siempre debe ajustarse según las condiciones particulares de cada lote, el ambiente y la expectativa de rendimiento.
La rentabilidad empieza en el manejo
El trabajo deja un mensaje claro para el productor: la fertilización dejó de ser solamente una práctica agronómica para convertirse en una decisión estratégica. Ajustar correctamente el nitrógeno permite mejorar la productividad, cuidar el margen económico y hacer un uso más eficiente de uno de los insumos más costosos del cultivo.

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