Claves del día: lluvia de dólares, autos chinos y Rosario enciende una alarma

Argentina habilita crédito en dólares para empresas que facturan en pesos y YPF impulsa una inversión récord de US$51.000 millones. Pero Rosario muestra la otra cara: la facturación real cae 7,3%. Los chinos obligan a reaccionar a Stellantis

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Hay dos Argentinas que empiezan a convivir cada vez con mayor nitidez. Una es la que discute inversiones por decenas de miles de millones de dólares, flexibiliza el crédito, recibe nuevamente marcas internacionales, proyecta grandes obras y muestra compañías con balances en crecimiento. La otra aparece cuando se mira el mostrador: la facturación real de los comercios y empresas de Rosario cayó 7,3% interanual en mayo.

El Gobierno decidió avanzar sobre una de las restricciones financieras que sobrevivían desde la crisis de 2001: los bancos podrán prestar dólares a empresas que generan sus ingresos en pesos.

La flexibilización permitirá destinar hasta el 15% de los depósitos en dólares a financiar compañías que no generan divisas. Hasta ahora, ese crédito estaba básicamente reservado a exportadores y empresas vinculadas a actividades capaces de producir dólares.

La magnitud potencial del cambio no es menor. Los depósitos en moneda extranjera del sistema financiero rondan actualmente los US$40.000 millones, el mayor nivel desde la crisis de 2001, mientras que los préstamos en dólares ya se acercan a US$25.000 millones. La intención oficial es poner a trabajar una parte mayor de esos fondos.

Para las empresas —especialmente pymes— el atractivo es evidente: acceder a financiamiento en dólares potencialmente mucho más barato que las todavía elevadas tasas en pesos. Pero también reaparece una palabra que Argentina conoce demasiado bien: descalce.

Una empresa que factura pesos y debe dólares queda expuesta a cualquier salto del tipo de cambio. Precisamente ese riesgo había llevado a imponer las restricciones después del colapso de la convertibilidad. Por ahora, el Gobierno decidió limitar la apertura a empresas y descartó extenderla a personas físicas.

US$51.000 millones: el proyecto que rompe todos los récords

Mientras el Gobierno busca movilizar los dólares que ya están dentro del sistema financiero, YPF juega en otra escala. Argentina LNG presentó formalmente su solicitud para ingresar al RIGI con un proyecto que prevé una inversión acumulada de US$51.000 millones.

De concretarse en los términos anunciados, se convertiría en la mayor inversión privada de la historia argentina y también en el proyecto más grande presentado hasta ahora bajo el régimen de incentivos.

La iniciativa es impulsada por YPF junto con la italiana Eni y XRG y busca transformar el gas de Vaca Muerta en gas natural licuado para exportación.

La dimensión del proyecto aparece en otro número: podría generar cerca de US$10.000 millones anuales de exportaciones durante dos décadas.

Hasta 2031 se proyectan desembolsos por unos US$29.000 millones. Aproximadamente US$24.000 millones corresponderían a infraestructura —complejos industriales, ductos, instalaciones portuarias y dos unidades flotantes de licuefacción— y otros US$5.000 millones al desarrollo de pozos y producción de gas.

Las dos unidades flotantes tendrían una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales y operarían frente a la costa de Río Negro, en el Golfo San Matías.

Es decir, el desafío energético argentino empieza a cambiar de escala: ya no alcanza con producir más gas. Hay que construir la infraestructura, conseguir decenas de miles de millones de dólares de financiamiento y asegurar compradores internacionales durante muchos años.

Rosario muestra la contracara: la facturación cayó 7,3%

En ese escenario de grandes inversiones aparece un dato local mucho menos espectacular, pero posiblemente más cercano a lo que está ocurriendo hoy en la economía cotidiana.

El Indicador Mensual de Facturación elaborado por el Centro de Información Económica de la Municipalidad de Rosario registró en mayo una caída real del 7,3% frente al mismo mes de 2025. Respecto de abril, la serie desestacionalizada retrocedió otro 0,5%, mientras que en los primeros cinco meses del año acumula una baja del 2,9%.

El problema, además, atraviesa algunos de los sectores de mayor peso económico de la ciudad. La industria manufacturera facturó en términos reales 15,8% menos que un año atrás; el comercio cayó 9,8% y los servicios privados retrocedieron 1,7%.

Dentro de la industria aparecen números todavía más duros: vehículos y equipos de transporte cayeron 35,9%; textiles, confecciones y cuero, 30,4%; componentes electrónicos y equipos eléctricos, 24%; químicos, caucho y plásticos, 17,2%; y metales, productos metálicos y maquinaria, 15,5%.

La excepción contundente es la construcción: creció 9,2% interanual y acumula una mejora del 33,8% durante 2026.

La fotografía rosarina resulta particularmente interesante porque comercio y servicios privados explican, juntos, más del 77% de la facturación relevada en la ciudad.

Los chinos obligan a Stellantis a cambiar el libreto

Otra señal del nuevo escenario empresario viene del mercado automotor. Stellantis reconoció que está revisando la estrategia tecnológica diseñada hace apenas tres años para Sudamérica porque los fabricantes chinos están avanzando más rápido de lo previsto y comenzaron a quitarle participación de mercado.

Una de las marcas más afectadas es Jeep. Herlander Zola, director de Operaciones de Stellantis para Sudamérica, admitió que la compañía necesita reaccionar frente a competidores que ofrecen nuevas tecnologías dentro de segmentos de precios similares.

Entre las alternativas que analiza Stellantis aparece incluso adaptar para la región la tecnología de range extender de Leapmotor —compañía china asociada al grupo— para vehículos flex fuel. También mantiene abierta la posibilidad de desarrollar vehículos impulsados exclusivamente por etanol.

Stellantis presentará hacia fines de 2026 una hoja de ruta tecnológica revisada para Sudamérica. El mensaje detrás de esa decisión es bastante más amplio que el lanzamiento de un nuevo modelo: China ya no está amenazando con llegar al mercado automotor regional; llegó y está obligando a los fabricantes tradicionales a cambiar sus planes.

Molinos Agro gana más y prepara una inversión gigantesca en Santa Fe

En el corazón agroindustrial santafesino, mientras tanto, Molinos Agro cerró un trimestre particularmente sólido

La compañía obtuvo una ganancia neta de $45.961 millones entre abril y junio, 20% por encima de los $38.306 millones registrados un año antes.

Medido en dólares, el resultado pasó de US$25 millones a US$33 millones. Y el resultado operativo alcanzó los $65.838 millones, con un incremento interanual del 25%.

Los ingresos llegaron a $1,078 billones, 6,7% más que un año atrás, y el 88% provino de exportaciones.

La particularidad es que la mejora no llegó por procesar mucho más volumen. La molienda de oleaginosas y recepción de cereales totalizó 1,77 millones de toneladas, ligeramente por debajo de las 1,80 millones del mismo período anterior.

La diferencia estuvo en los márgenes de molienda de soja y girasol, superiores al promedio histórico, y en una actividad industrial trabajando a plena capacidad.

El balance cobra mayor importancia porque Molinos Agro está preparando junto con ACA otra de las grandes inversiones anunciadas para Santa Fe: más de US$500 millones para construir una planta de molienda de soja en Timbúes, con capacidad para procesar 15.000 toneladas diarias.

Vuelven las marcas internacionales y Rosario también entra en el radar

Otro fenómeno empieza a hacerse visible en los shoppings argentinos: regresan las marcas globales. La estadounidense Cole Haan, histórica fabricante de calzado fundada en Chicago en 1928, abrirá el 15 de septiembre su primera tienda argentina en Galerías Pacífico.

Pero su llegada forma parte de una ola bastante mayor. Bestseller desembarcará con Jack & Jones, Only y Balmohk; el grupo proyecta invertir US$50 millones y desarrollar 40 tiendas en cinco años. Mango prepara su regreso después de 23 años y H&M negocia su llegada.

Y Rosario aparece dentro de ese mapa. Decathlon proyecta abrir antes de fin de año en Portal Rosario, mientras Kiabi también tiene prevista allí su segunda sucursal argentina. Mango analiza el mismo shopping entre las posibles ubicaciones para su expansión, aunque todavía sin confirmación.

Es una paradoja interesante: las marcas internacionales vuelven a apostar por el consumo argentino justamente cuando los indicadores exponen una etapa contractiva para el consumo.

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