José Luis Daza prevé que la economía argentina crecerá hasta 5% anual sin milagros financieros

El Secretario de Política Económica, ex Wall Street hoy en el Palacio de Hacienda, detalla los factores de la recuperación, el fin del modo defensivo y las metas para el ciclo 2026-2027

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“El futuro que tiene Argentina hoy es un proyecto épico; no hay un país en el mundo que presente un cambio en la balanza de pagos más grande en la próxima década”. Con esa contundencia indiscutible y en el marco del trascendental encuentro de IDEA Rosario 2026, la visión sobre el rumbo económico nacional se transformó de manera radical ante un auditorio repleto de referentes del ámbito productivo regional.

“El futuro que tiene Argentina hoy es un proyecto épico; no hay un país en el mundo que presente un cambio en la balanza de pagos más grande en la próxima década” José Luis Daza, Secretario de Política Económica de la Nación

La perspectiva sobre el rumbo de nuestra macroeconomía toma una dimensión completamente nueva cuando quien la pronuncia abandonó casi medio siglo de vida en el exterior y una carrera de altísimo perfil en Wall Street para sumergirse de lleno en la sala de máquinas del Estado Nacional.

José Luis Daza, actual Secretario de Política Económica de la Nación, nació en Buenos Aires pero forjó su mirada financiera global viviendo entre Estados Unidos, Asia y Chile. Históricamente escéptico sobre la viabilidad de la economía local, su diagnóstico no apuntaba a una ideología política en particular, sino a una sociedad que había naturalizado convivir con un gasto público infinanciable. Sin embargo, la irrupción de una campaña basada en el ajuste frontal rompió sus esquemas teóricos. “Ganó la elección diciéndole a la Argentina: voy a bajar el gasto, voy a achicar el Estado y la sociedad lo validó”, confiesa con asombro el funcionario, quien desembarcó en el Palacio de Hacienda convocado personalmente por Luis Caputo para ejecutar un plan de estabilización y desregulación sin precedentes.

El motor de la convergencia y el talento de exportación

¿Cómo se explica el extraordinario potencial de rebote de una economía que destruyó riqueza desde el año 2010? La respuesta técnica radica en la teoría de la convergencia económica, pero llevarlo a la práctica empresarial requiere apenas de sentido común. Imaginá que tenés un lote agropecuario en la Región Centro al que le inyectaste capital durante años: sembradoras de última generación, riego automatizado y fertilizantes de precisión. Hoy operás con cien máquinas al límite de su rendimiento. Al lado, tenés un campo vecino totalmente vacío, asfixiado y aislado del mundo por décadas de malas decisiones políticas. Si contás con presupuesto para incorporar una sola máquina nueva, ¿a cuál de los dos terrenos la destinás? Lógicamente, al que no tiene nada, porque allí la rentabilidad marginal del capital será explosiva. Nuestro país es hoy ese inmenso campo vacío y sediento de tecnología.

“Solamente por convergencia deberíamos crecer a tasas del 4,5 o 5 por ciento, simplemente si dejamos de hacer las locuras que hicimos en los últimos 30 años” José Luis Daza, Secretario de Política Económica de la Nación

“Solamente por convergencia deberíamos crecer a tasas del 4,5 o 5 por ciento, simplemente si dejamos de hacer las locuras que hicimos en los últimos 30 años”, sentencia tajante el viceministro. Pero la verdadera ventaja competitiva del ecosistema corporativo nacional reside en un factor intangible e indestructible: su materia prima humana. A pesar de contar con una infraestructura física que el funcionario compara sin tapujos con la de países emergentes extremos, el capital intelectual es decididamente de primer mundo. El ejemplo es cotidiano, sorpresivo y letal: de los siete entrenadores de selecciones nacionales en la última Copa América, seis eran argentinos. “Para ser entrenador, además de jugar bien, tenés que poder ser un estratega, entender un sistema complejo y tener la capacidad de verbalizar las ideas. El capital humano que hay en la Argentina es extraordinario y se manifiesta en todas las áreas del quehacer humano”, remarca.

El capital humano que hay en la Argentina es extraordinario y se manifiesta en todas las áreas del quehacer humano”, remarca José Luis Daza.

La paradoja de la mochila, la informalidad y la transición ofensiva

No obstante, el proceso de normalización de los negocios choca de frente contra los escombros de la destrucción institucional. El miedo cerval al sistema financiero formal genera postales tan dramáticas como absurdas en pleno siglo veintiuno. El Secretario relata con visible asombro cómo los ciudadanos prefieren caminar por Buenos Aires o Rosario con una mochila repleta de dólares billete para concretar una operación inmobiliaria, exponiéndose a ser asaltados o marcados, antes que bancarizar sus propios ahorros. “La gente está más dispuesta a arriesgar que la robe un motochorro a poner la plata en el sistema financiero formal por la historia de corralitos y reestructuraciones”, reflexiona. Evitar un nuevo default de la inmensa deuda local en pesos durante los primeros días de gestión fue una hazaña técnica, silenciosa y fundamental para comenzar a desandar esta desconfianza patológica que paraliza el crédito.

“El sector informal ha sido una salvación, una válvula de escape que ha permitido generar empleo y absorber mano de obra; sin esto, los ajustes de esta naturaleza terminan con tasas de desempleo del 25%” José Luis Daza.

En medio de este severo reseteo corporativo y fiscal, el 45% de la economía informal operó como una paradójica red de contención social. “El sector informal ha sido una salvación, una válvula de escape que ha permitido generar empleo y absorber mano de obra; sin esto, los ajustes de esta naturaleza terminan con tasas de desempleo del 25%”, admite el número dos del Ministerio de Economía. Por supuesto, el costo es una carga asfixiante e injusta para el empresario formal que tributa en regla, lo que impone la necesidad impostergable de flexibilizar la contratación y barrer con los impuestos distorsivos.

De cara al ciclo 2026-2027, el renovado escenario macroeconómico desarma por completo los fantasmas de las tradicionales crisis preelectorales. Con compras sostenidas de reservas por parte del Banco Central, un fenomenal superávit comercial proyectado en la zona de los 25.000 millones de dólares, el sector bancario sobrecapitalizado y la inflación anclada a la baja, el tablero de negocios cambió de color. Las fichas están acomodadas estratégicamente para abandonar de una vez por todas el modo supervivencia y pensar en expansión. “Pasamos de jugar a la defensiva, vamos a empezar a jugar a la ofensiva. Si podemos restaurar la normalidad respetando el estado de derecho y la santidad de los contratos, este país va a volar”.

“Pasamos de jugar a la defensiva, vamos a empezar a jugar a la ofensiva. Si podemos restaurar la normalidad respetando el estado de derecho y la santidad de los contratos, este país va a volar” José Luis Daza.

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