Biocombustibles: Brasil avanza y el sector agroexportador argentino "explota" de bronca

“Mientras Brasil construye futuro nosotros vivimos en el pasado, con una ley vigente de estilo soviética y un proyecto que no tiene interés legislativo en ser sancionado”, sostuvo el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras

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Brasil volvió a marcar distancia con Argentina en materia de biocombustibles. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva reglamentó el Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV), una medida que establece el marco definitivo para la producción, certificación, comercialización y utilización del combustible sostenible de aviación, conocido como SAF.

El decreto fue firmado el 12 de agosto y forma parte de la denominada Ley del Combustible del Futuro. El programa establece metas obligatorias y progresivas de reducción de emisiones para la aviación doméstica brasileña, que comenzarán a regir en 2027 y llegarán hasta una reducción del 10% en 2037.

La apuesta brasileña no se limita a fijar objetivos ambientales. El nuevo esquema incorpora un sistema nacional de certificación obligatorio para el SAF producido en Brasil o importado, con requisitos de trazabilidad y sustentabilidad. También crea el Certificado de Sustentabilidad del SAF (CS-SAF), que permitirá comercializar de manera separada el atributo ambiental asociado al combustible.

Una oportunidad que Brasil quiere convertir en negocio

El dato que más llama la atención para la agroindustria es la capacidad potencial que Brasil proyecta alcanzar: 2.100 millones de litros anuales de SAF en 2030.

Detrás de esa estrategia aparece una lógica que excede la transición energética. Los biocombustibles pueden convertirse en una herramienta para industrializar materias primas agrícolas, generar inversiones, crear empleo calificado y agregar valor dentro de las propias cadenas agroindustriales.

Para un país productor de aceites vegetales y otras materias primas con potencial para la generación de bioenergías, se trata de una oportunidad que puede impactar directamente en el entramado productivo.

Y allí aparece la comparación incómoda para Argentina.

“Brasil construye futuro, nosotros vivimos en el pasado”

Desde CIARA-CEC cuestionaron la demora argentina para avanzar con un marco regulatorio que permita desarrollar nuevas alternativas de biocombustibles.

“Mientras Brasil construye futuro nosotros vivimos en el pasado, con una ley vigente de estilo soviética y un proyecto de ley en el Senado que no tiene interés legislativo en ser sancionado”, sostuvo el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras.

El dirigente reclamó avanzar hacia una legislación que permita desarrollar bioenergías a partir de materias primas agrícolas, con estándares de calidad y sustentabilidad y bajo un esquema de libre competencia.

El futuro de Argentina pasa por generar bioenergías basadas en materia prima agrícola con alta calidad y sustentabilidad, y fomentando la libre competencia. Es el momento de sancionar una Ley en Argentina que genere futuro”, afirmó Idígoras.

La carrera no es solamente ambiental

El punto central de la discusión es que el desarrollo de combustibles sostenibles puede convertirse en una política industrial y agropecuaria.

Para Argentina, avanzar en este terreno permitiría ampliar los destinos de materias primas agrícolas, atraer inversiones, desarrollar nuevas capacidades industriales y generar mercados adicionales para el sector productor.

Brasil, mientras tanto, ya puso fecha, reglas y mecanismos de certificación para comenzar a construir ese mercado.

La señal que deja el comunicado de CIARA-CEC es directa: la discusión sobre los biocombustibles dejó de ser solamente energética o ambiental. También es una discusión sobre quién captura el valor agregado de la producción agroindustrial en los próximos años.

Y en esa carrera, Brasil acaba de mover una ficha importante. Argentina, por ahora, sigue esperando que arranque el partido.

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