La posible vuelta del crédito al sector productivo comenzó a generar expectativas entre pequeñas y medianas empresas, aunque la reactivación económica todavía depende de una señal clave: una baja efectiva del costo financiero que permita acceder a préstamos sostenibles para inversión y capital de trabajo.
Según trascendió, el Gobierno impulsa un escenario de tasas descendentes tras la reducción de encajes bancarios y la estabilidad cambiaria, medidas que buscan liberar liquidez del sistema financiero y canalizarla hacia la economía real.
El dato que esperan las empresas
El sector pyme sostiene que la recuperación dependerá principalmente de que las tasas activas bajen de manera significativa. Actualmente, especialistas señalan que los costos de financiamiento todavía rondan niveles cercanos al 40%, considerados elevados para impulsar inversión productiva.
El equipo económico plantea que se está formando un “círculo virtuoso”: la acumulación de reservas y la menor presión cambiaria permiten reducir tasas, lo que debería trasladarse gradualmente al crédito destinado a empresas.
Sin embargo, desde el sector privado advierten que el impacto aún es limitado. La volatilidad financiera del último año encareció los préstamos y elevó la morosidad, especialmente entre créditos de menor tamaño, donde la irregularidad llegó al 10%, muy por encima del promedio empresarial general del 2,6%.
Actividad económica aún débil
El contexto productivo sigue siendo un freno importante. Datos de la consultora Orlando Ferreres muestran que la actividad económica cayó 2,9% interanual en febrero y acumuló una baja de 1,9% en el primer bimestre del año, reflejando un escenario todavía contractivo.
Economistas coinciden en que el crédito puede ayudar a sostener empresas, pero no reemplaza la recuperación del consumo y las ventas. Muchas pymes necesitan financiamiento para capital de trabajo, aunque otras no califican por su nivel de actividad o riesgo crediticio.
En este contexto, el Gobierno evalúa impulsar instrumentos financieros orientados a la economía real y nuevas líneas específicas, entre ellas créditos del Banco Nación con tasas estimadas entre el 23% y 25% para el segmento pyme.
Los frenos a la reactivación
Analistas advierten que existen dos obstáculos principales:
* Demanda interna todavía deprimida.
* Alta morosidad que vuelve más cautelosos a bancos y financieras.
Además, el crédito al consumo masivo aparece como menos probable en el corto plazo debido al riesgo de presiones inflacionarias, por lo que el foco oficial estaría puesto en financiamiento productivo y líneas hipotecarias de largo plazo.
En síntesis, el mercado financiero comienza a mostrar señales de normalización, pero las pymes esperan una condición concreta para hablar de recuperación: crédito accesible acompañado por una mejora real en las ventas.

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