El impactante choque registrado este domingo entre un remolcador y un buque carguero frente a la costa central de Rosario reabrió el debate sobre los riesgos de la navegación comercial en el río Paraná. A raíz del siniestro, ocurrido a la altura de calle Corrientes ante la vista de cientos de personas, la organización ambientalista "El Paraná no se Toca" emitió un duro comunicado alertando sobre la vulnerabilidad de la zona y la potencial peligrosidad de las cargas que transitan diariamente.
Desde la ONG señalaron que el tramo frente a Rosario es un punto crítico debido a la saturación del tráfico y la proximidad con las tomas de agua potable que abastecen a millones de personas.
"A metros de nuestras casas y parques navegan cargas masivas de elementos altamente contaminantes como combustibles y químicos", advirtieron, remarcando que el accidente de este domingo —donde el remolcador terminó partido tras impactar contra un buque anclado— es una muestra de que la capacidad de respuesta ante una catástrofe tiene límites críticos.
El planteo de los ambientalistas apunta a una falta de infraestructura real para mitigar derrames de gran escala y critica que los pliegos de licitación de la vía navegable se centren casi exclusivamente en costos logísticos, dragado y balizamiento.
Para la organización, la seguridad de la población y el resguardo ambiental deben ser la prioridad número uno antes de que ocurra un siniestro de proporciones irreversibles frente a los ojos de la ciudad.
El debate por la Hidrovía: entre la gestión privada y el control estatal
La discusión por la Vía Navegable Troncal —conocida popularmente como Hidrovía— atraviesa una etapa decisiva. Tras años de idas y vueltas políticas, licitaciones frustradas y cambios en el esquema de control estatal, el Gobierno nacional lleva adelante la fase final del proceso licitatorio internacional para adjudicar a operadores privados las tareas de dragado, balizamiento y mantenimiento del principal corredor fluvial del comercio exterior argentino.
Mientras cámaras exportadoras, puertos e industrias impulsan una mayor profundidad de navegación para reducir costos logísticos y permitir buques de mayor calado, crecen los reclamos de gobiernos provinciales, organizaciones ambientales y sectores políticos que exigen controles independientes, mayor transparencia en la adjudicación y protocolos específicos para la prevención de accidentes y derrames en los tramos urbanos del río Paraná.



