El ministro de Relaciones Exteriores de Irán afirmó que las fuerzas de seguridad tienen “control total” del país tras dos semanas de disturbios continuos, y acusó a Israel y a Estados Unidos de fomentar las protestas nacionales que dejaron un saldo de cientos de personas muertas.
Abbas Araghchi reiteró las afirmaciones del gobierno iraní de que “alborotadores y terroristas” mataron a policías y civiles y destruyeron propiedad pública utilizando “violencia al estilo Daesh”, en referencia al acrónimo árabe del Estado Islámico.
“Tenemos muchas pruebas que muestran la interferencia de Estados Unidos e Israel en esta guerra terrorista”, dijo Araghchi en una entrevista con la televisión estatal, y agregó que “Israel es directamente responsable, y también los estadounidenses a través de sus declaraciones al promover la violencia”.
Las protestas en Irán estallaron el 28 de diciembre tras un colapso repentino del valor de la moneda, suceso que desencadenó las movilizaciones en el desafío más grande y violento al gobierno del ayatolá Ali Khamenei y de la República Islámica desde su instauración tras la revolución de 1979, que derrocó a un monarca proestadounidense.
Más de 540 personas han muerto en las protestas y más de 10.000 han sido arrestadas, según informó Human Rights Activist News Agency, que sigue las manifestaciones en 186 ciudades de las 31 provincias de Irán.
La represión en las manifestaciones se volvió más severa con el correr de los días y las autoridades restringieron el acceso a internet en todo el país, sin que fuera posible conectarse a páginas o servicios de fuera de Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el domingo que Washington está considerando posibles opciones en respuesta a los reportes sobre la represión mortal en Irán, aunque añadió que el liderazgo de Teherán se ha comunicado para buscar conversaciones.
“Lo estamos analizando muy seriamente. El Ejército lo está evaluando, y estamos considerando algunas opciones muy fuertes”, dijo Trump a periodistas a bordo del Air Force One mientras regresaba a Washington desde su residencia de Mar-a-Lago en Florida.
Araghchi, por su parte, dijo que Irán está “listo para negociaciones basadas en el respeto mutuo, los intereses nacionales y conversaciones que sean serias y reales”, sin dar más detalles.
La agencia semioficial Tasnim informó el domingo un desglose de las muertes entre las fuerzas de seguridad, señalando que un total de 121 agentes han fallecido, incluidos 30 en Isfahán, mientras que la cifra para Teherán fue reportada como desconocida.
La televisión estatal iraní dijo que el Gobierno declaró tres días de duelo público por la muerte de “un gran número de civiles y personal de seguridad a manos de alborotadores y células terroristas”, y mostró un lazo negro en pantalla.
También transmitió imágenes de centros urbanos el domingo por la noche, afirmando que la calma había sido restablecida en todo el país, y añadió que se habían planificado grandes concentraciones organizadas por el Gobierno para promover la “unidad nacional” y condenar los recientes “actos terroristas” en Teherán y otras ciudades más tarde ese día.



