Tras una intensa búsqueda, este miércoles hallaron el cuerpo de Sofía Devries, la joven de 23 años, que desapareció mientras buceaba en Puerto Madryn.
Según informaron fuentes del caso, el cuerpo fue hallado por un buzo de la Prefectura Naval durante los operativos realizados este mediodía en la ciudad del Golfo Nuevo.
Su cuerpo fue hallado a 20 metros de profundidad, en la zona del Parque Acuático donde se encuentra el naufragio del pesquero chino HU SHUN YU 809.
Personal especializado de Buceo y Rescate de Prefectura Naval Argentina trabaja en el lugar para sacar el cuerpo del agua.
Sofía había sido vista por última vez el lunes 16 de febrero, mientras realizaba una práctica de buceo en la zona de Punta Cuevas. El incidente ocurrió cuando la joven, oriunda de Villa Ballester en el conurbano bonaerense, se encontraba realizando una inmersión a una profundidad aproximada de 20 metros, en el marco de una certificación internacional de buceo (PADI). Integraba un contingente junto con su novio, Leonardo Alonso.
Según información preliminar dada a conocer por la fiscalía a cargo de María Angélica Cárcano, en circunstancias y por motivos que aún son materia de investigación, se habría descompensado y no pudo ascender por sus medios a la embarcación a la que había llegado a la zona donde se produjo la inmersión.
Personal especializado en Buceo y Rescate de la Prefectura Naval Argentina trabaja aún en el lugar para extraer el cuerpo del agua y trasladarlo a tierra, en medio de un fuerte operativo desplegado frente a la costa de Punta Cuevas. El lugar había sido uno de los puntos centrales del rastrillaje desde el inicio de la búsqueda.
El hallazgo se produjo en el marco de un operativo que, además de buzos tácticos, embarcaciones y medios aéreos de la Armada Argentina, había incorporado en las últimas horas un robot subacuático operado de manera remota (ROV). Ese dispositivo permitió relevar con mayor precisión sectores del lecho marino de difícil acceso, donde las estructuras artificiales y la escasa visibilidad complicaban las tareas.
Investigación judicial en curso
En paralelo al operativo, el Ministerio Público Fiscal de Chubut avanza con una investigación para determinar si existió negligencia de terceros en la organización y supervisión de la inmersión. Según informó el diario El Chubut, la fiscalía analiza una posible “falta a los deberes de cuidado”, figura que podría derivar en responsabilidades penales si se acreditara que no se cumplieron los protocolos de seguridad exigibles para este tipo de actividades.
Entre las medidas dispuestas se encuentran la toma de testimonios a instructores y compañeros de buceo, el análisis del equipamiento utilizado y la reconstrucción detallada de la secuencia previa y posterior al descenso. También se aguardan peritajes técnicos que permitan establecer si hubo fallas humanas, técnicas o una combinación de factores.
El hallazgo del cuerpo abre ahora una nueva etapa en la causa, centrada en la autopsia y los estudios complementarios que puedan aportar precisión sobre las circunstancias del fallecimiento.
Qué ocurrió bajo el agua
La desaparición se produjo durante una salida de buceo recreativo realizada en el marco de una certificación deportiva. El grupo descendió en la zona del parque submarino y, al momento de regresar a la superficie, los compañeros de Sofía advirtieron que no había vuelto a la embarcación.
De acuerdo con las primeras reconstrucciones, la inmersión se desarrollaba a unos 20 metros de profundidad, un nivel habitual para este tipo de prácticas pero que requiere controles estrictos de tiempo, oxígeno y acompañamiento. Las razones por las cuales la joven no logró ascender aún no fueron determinadas oficialmente.
Desde el inicio, la búsqueda movilizó un amplio despliegue de recursos humanos y tecnológicos. Con el correr de las horas, fuentes del operativo habían admitido que las posibilidades de encontrarla con vida eran remotas, aunque remarcaron que el rastrillaje no se interrumpiría hasta agotar todas las instancias.
El perfil de Sofía
Sofía Devries, de 23 años, era oriunda de Villa Ballester, en la provincia de Buenos Aires. Tal como publicó LA NACION, había viajado a Puerto Madryn junto a su pareja con el objetivo de avanzar en una certificación de buceo, actividad que formaba parte de sus intereses personales.
Estudiante de Administración de Empresas en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), también se desempeñaba como creadora de contenido en redes sociales, donde compartía experiencias vinculadas a viajes y estilo de vida. Su entorno la describió como entusiasta y comprometida con proyectos vinculados al ambiente.
Conmoción y preguntas abiertas
El hallazgo del cuerpo pone fin a la búsqueda, pero abre interrogantes que ahora deberá responder la Justicia. La fiscalía deberá determinar si se trató de un accidente imprevisible o si existieron fallas evitables en la planificación y supervisión de la inmersión.
En una ciudad donde el buceo es una actividad emblemática y motor turístico, el caso reaviva el debate sobre la seguridad en el mar y el cumplimiento estricto de los protocolos. Mientras la Prefectura realizaba las tareas en el agua, la comunidad de Puerto Madryn seguía conmovida por una noticia que, tras días de incertidumbre, confirmó el peor desenlace.



