Ojo con el celular si se está incurriendo en una infidelidad de pareja: el registro de las llamadas y los mensajes de texto ya son la primera prueba de engaño, ya que en 9 de cada 10 deslices está la telefonía móvil de por medio.
Así lo indica un estudio realizado en Italia que publica este lunes el diario español El País, que alerta sobre que el mundo, donde la mitad de la población tiene un celular, puede encontrarse “ante el comienzo de una verdadera pandemia de rupturas sentimentales y divorcios”.
El informe fue encargado por la consultora Tomponzi Investigation, una firma de detectives italiana especializada en destapar infidelidades, que tal vez para purgar el daño que ha causado en decenas de parejas rotas ofrecía de forma altruista algunas reglas de oro para no ser engañado.
La más obvia era la de borrar inmediatamente todos los mensajes y el registro de llamadas recibidas. La más original, la de aprender a fingir una conversación de trabajo cuando el amante o la amante nos llama por sorpresa con nuestra pareja oficial de cuerpo presente.
También se advierte sobre otra regla básica para evitar meter la pata pero pocas veces puesta en práctica: nunca hay que crear SMS nuevos para el amante, sino tomar uno que haya recibido de él o ella y elegir la opción "responder". Se evita así el error fatal de remitir el mensaje a un destinatario equivocado, que casi siempre resulta ser la esposa o el marido.
Y apelar a la confianza mutua de la pareja no es solución. El sonido de aviso del SMS despierta siempre desconfianza. Y los amantes no tienen ningún rubor en agarrar en un descuido el móvil ajeno para comprobar si hay delito. Una encuesta del diario británico The Independent revelaba que el 72% de las mujeres casadas no tenían reparo moral en espiar los SMS de las parejas, y el 34% lo hacía, efectivamente.
Así lo indica un estudio realizado en Italia que publica este lunes el diario español El País, que alerta sobre que el mundo, donde la mitad de la población tiene un celular, puede encontrarse “ante el comienzo de una verdadera pandemia de rupturas sentimentales y divorcios”.
El informe fue encargado por la consultora Tomponzi Investigation, una firma de detectives italiana especializada en destapar infidelidades, que tal vez para purgar el daño que ha causado en decenas de parejas rotas ofrecía de forma altruista algunas reglas de oro para no ser engañado.
La más obvia era la de borrar inmediatamente todos los mensajes y el registro de llamadas recibidas. La más original, la de aprender a fingir una conversación de trabajo cuando el amante o la amante nos llama por sorpresa con nuestra pareja oficial de cuerpo presente.
También se advierte sobre otra regla básica para evitar meter la pata pero pocas veces puesta en práctica: nunca hay que crear SMS nuevos para el amante, sino tomar uno que haya recibido de él o ella y elegir la opción "responder". Se evita así el error fatal de remitir el mensaje a un destinatario equivocado, que casi siempre resulta ser la esposa o el marido.
Y apelar a la confianza mutua de la pareja no es solución. El sonido de aviso del SMS despierta siempre desconfianza. Y los amantes no tienen ningún rubor en agarrar en un descuido el móvil ajeno para comprobar si hay delito. Una encuesta del diario británico The Independent revelaba que el 72% de las mujeres casadas no tenían reparo moral en espiar los SMS de las parejas, y el 34% lo hacía, efectivamente.


