Hace 28 años, en 1978, nació Louise Brown, la primera “bebé de probeta”, como la apodó la prensa mundial. Se calcula que, desde entonces y hasta la actualidad, cerca de tres millones de chicos fueron gracias a este método de procreación, según un informe publicado el diario francés Le Monde.

 

El estudio, realizado por el Comité Internacional para la Supervisión de Técnicas de Asistencia a la Procreación , analiza en detalle estas actividades en 52 países. Un extraño descubrimiento del estudio es que las tasas de éxito son inferi ores con la implantación de embriones "frescos" que con embriones congelados. Es que e n el primer caso se obtienen 23 nacimientos cada 100 punciones de ovocitos, mientras que con embriones congelados, la tasa es de 26,1 nacimientos cada 100 punciones. Asimismo, el estudio revela una tendencia a la disminución del número medio de embriones implantados en cada tentativa, lo que reduce los márgenes de éxito, pero previene los embarazos múltiples y prematuros.

 

La investigación concluye que las parejas europeas son las que más utilizan este método. Aunque, en realidad, los resultados son parciales, ya que la mayor parte de donaciones de embriones de países asiáticos o africanos no suelen ser comunicadas y, por tanto, no han sido analizadas. En este contexto, la mayor actividad en reproducción asistida, en valores absolutos, se observa particularmente en Alemania, Francia y el Reino Unido. Pero si se considera el número de parejas que se someten al tratamiento por millón de habitantes, el primer lugar lo ocuparía Israel, delante de Dinamarca, el norte de Europa, Francia y Alemania.