En Santa Fe prohíben exhibir mascotas en vidrieras comerciales

Buscan evitar las alteraciones en el comportamiento que les causa la exposición al ruido, temperaturas extremas, luces y acoso de transeúntes

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El Concejo Municipal de Santa Fe prohibió en toda la ciudad capital la exhibición de animales en vidrieras y escaparates (en espacios privados, públicos o semipúblicos) o en lugares visibles para la gente. La norma sancionada por unanimidad abarca a los llamados animales de compañía –domésticos o silvestres–, autóctonos o exóticos, todos aquellos de cualquier especie, sexo y edad, sea esta exhibición “con fines de compra, venta u ofrecimiento a título oneroso o de mera publicidad”.

La concejal Marcela Aeberhard, autora del proyecto, explicó que la exposición en vidrieras puede provocar patologías en los animales, como síndrome de hipersensibilidad o hiperactividad, e incluso agresividad.

De acuerdo a la ordenanza, los comercios autorizados por la autoridad municipal para la compraventa de animales de compañía, “podrán exhibir sus animales sólo en el interior del local (no en las vidrieras), para lo cual deberán tomar todos los recaudos necesarios para que éstos no fueren visibles desde el exterior y, en todo caso, asegurando buenas condiciones de sanidad, alimentación, higiene y ventilación”.

A su vez, el Ejecutivo designará la autoridad de aplicación correspondiente que estará facultada para, entre otras potestades, “solicitar la habilitación y documentación correspondientes a la compra y venta de animales, ya sean municipales, provinciales o nacionales, “de acuerdo con la legislación vigente)”; también, ingresar “en cualquier momento” a inspeccionar todos los ambientes de los comercios de compraventa de animales.

El Ejecutivo podrá evaluar “las condiciones de alojamiento de los animales; requerir la documentación pertinente en cuanto al origen de los animales, planes sanitarios, supervisión veterinaria de los animales destinados a exhibición y tratamiento de los enfermos”. Incluso “establecer un régimen de sanciones que incluirá multas y clausuras para aquellos casos en que no cumplan con la norma; decidir el destino de los animales comprendidos en la norma hallados en los locales en infracción, y recepcionar y dar curso a denuncias de vecinos”, en casos donde se incumpla la ordenanza.

Además, se faculta al Ejecutivo a reglamentar otras actividades comerciales, culturales, sociales y deportivas “que impliquen lucro” y que lleven implícito el uso, la exhibición o la presencia de animales en lugares de carácter público o privado, “tomando en cuenta las condiciones de trato y permanencia de los animales, las instalaciones en las que se alojarán, su transporte, la supervisión de un profesional veterinario, y el cumplimiento de todas aquellas medidas necesarias para evitar el maltrato animal y garantizar la seguridad de los asistentes, y las condiciones higiénico-sanitarias para personas y animales”.

Los fundamentos

“Hablamos de prohibir algo que nosotros entendemos como maltrato animal. Entendíamos que una forma de resguardar a los animales era no permitir las «vidrieras vivas». La norma fue dialogada con instituciones proteccionistas y especialistas, que entienden la problemática animal”, argumentó en el recinto Marcela Aeberhard (PJ), que impulsó la ordenanza sancionada.

Esa llamada “vidriera viva” puede traer aparejado en los animales graves trastornos: “Una alteración en el desarrollo comportamental de los cachorros, un distrés muy importante cuando son alejadas las crías de sus madres o de su hábitat natural. Esto se agrava cuando (los animales) están detrás de una vidriera, sometidos a los factores climáticos (muy altas o muy bajas temperaturas), el ruido externo, el acoso de personas que a veces golpean las vidrieras, las luces que los estimulan a estar despiertos de noche, cuando deben descansar”, dijo Aeberhard.

Las alteraciones en el desarrollo comportamental a que se exponen estos animales “pueden derivar en diversas patologías, como sociopatía animal, perros agresivos, síndrome de hipersensibilidad o hiperactividad y de privación sensorial, etc. Estas anomalías sirven de base a eventuales agresiones perro-humano, y hasta accidentes por mordeduras en un entorno familiar, situaciones que aumentan los riesgos del abandono del animal. Todo fue hablado con expertos en ciencias veterinarias”, aseguró.

Lo que sí se permite es la exhibición en espacios públicos “sean para los programas de adopciones de animales, pero siempre y cuando no esté el lucro y la comercialización de por medio”, aclaró la concejala. “Desde el Estado municipal deben promocionarse más los programas de tenencia responsable de mascotas, campañas de adopciones y de esterilizaciones gratuitas”, cerró Aeberhard.

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