Una madre que emprende un feroz viaje en busca de sus hijos, dos presos que huyen de la cárcel y un grupo de jóvenes que estaban en una fiesta al momento del terremoto que azotó a Chile el año pasado encarnan las tres historias centrales sobre las que giró el rodaje de "03:34", la primera película sobre la catástrofe que vivió Chile el 27 de febrero de 2010. La mitad de lo recaudado en las salas será donado a la reconstrucción de escuelas en las dos regiones más afectadas
El filme, ópera prima del director Juan Pablo Ternicier, llegó el jueves último a 52 salas de cine chilenas, precedida de buenas críticas por los efectos especiales que recrean el caos sembrado por el posterior tsunami que arrasó varios poblados costeros del sur de Chile.
"Esta es una película como nunca se ha hecho (en Chile), tiene un alto nivel de producción", comentó a la prensa el productor de la cinta Martín Roger.
"Esta película tiene un doble objeto. Por una parte, pretende llenar las salas y por otra, cumple el rol de ayudar a aquellos que estuvieron más dañados e integrar a quienes lo pasaron muy mal ese día, comentó el presidente Sebastián Piñera, tras asistir a la "avant premiere" de la cinta.
La película iba a ser estrenada el 27 de febrero en el balneario de Dichato –uno de los más destruidos– para conmemorar el primer año de la tragedia, pero las autoridades y sus realizadores decidieron posponerlo debido a que la crudeza de las imágenes podía aumentar la angustia en los familiares de la víctimas.
La recreación del sismo
El 27 de febrero de 2010 un terremoto de 8,8 grados, considerado el sexto más potente en la historia, dejó un saldo de más de 550 muertos. Fue seguido de un poderoso tsunami que arrasó varios poblados costeros ubicados en las cercanías de la ciudad de Concepción, a unos 500 km al sur de Santiago.
La cinta lleva su hombre en honor a la hora exacta que comenzó el sismo, las 03H34 del 27 de febrero de 2010, despertando trágicamente a los chilenos en el último fin de semana del verano austral.
La película, que también es el primer filme de tragedia que se realiza en Chile, narra tres historias paralelas que se entrelazan.
La actriz Andrea Freud da vida a Alicia, una madre recién divorciada que emprende un tortuoso viaje en automóvil para encontrarse con sus dos hijos que veraneaban por primera vez con su padre en el balneario de Dichato, arrasado por completo por las olas.
En el camino Alicia se va encontrando con dantescas historias de destrucción y se cruza con presos que, aprovechando el terremoto, se escapan de una cárcel cercana. Uno de ellos intenta desesperadamente llegar hasta el centro de Concepción para rescatar a su hija que vivía en el edificio Alto Río, que se desplomó completamente cobrando la vida de ocho personas.
Otro recluso, en cambio, aprovecha el escape para cobrarse venganza de quien lo acusó. En paralelo, un grupo de jóvenes disfruta de una de las últimas noches cálidas del verano en una fiesta en Dichato que termina abruptamente con la llegada de las olas.
El filme tuvo un costo de producción de 1,5 millones de dólares. Se rodó a fines de 2010 en los mismos lugares de la tragedia y su guión fue escrito por Mateo Iribarren.
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