Del bar El Cairo a la sala velatoria, recorrer los rostros de los que lloraban la muerte de Roberto Fontanarrosa permitía comprobar uno de los logros del Negro: acercar al fútbol y la cultura.
En el bar de siempre, por ejemplo, el Negro Ielpi vaciaba un vaso con la mirada baja, mientras el periodista Jorge Brisaboa contaba cómo había sido el encuentro de la última noche.
En la sala velatoria, en tanto, entraban otras personalidades de la cultura, como Cristina prates y Gladys Temporelli, mezcladas con los hinchas de fútbol y también dirigentes y jugadores, como el Kily González y Pablo Scarabino.
Para este viernes, en tanto, se espera la llegada de algunos de los muchos de los amigos que el negro cosechó en el resto del país


