Desde hace unas semanas, se pueden ver por la ciudad langostas que sorprenden por su tamaño. En veredas, patios, balcones. Son las tucuras quebracheras que pueden llegar a medir hasta 14 centímetros, casi cinco veces más que la langosta que vemos más a menudo. Qué hacen en Rosario y cómo tratarlas.

Consultado por Rosario3.com, el director de Control de Vectores de la Municipalidad, Guillermo Palombo, aclaró que las tucuras quebracheras no son una especie peligrosa para el ser humano y que en la ciudad tampoco suponen un problema; aunque reconoció que “es raro” verlas en zona urbanizadas.

Con todo, recomendó no manipularlas porque si bien no son agresivas ni venenosas, tienen unos pequeños serruchos en las patas traseras que pueden lastimar.

De nombre científico Tropidacris collaris, estas langostas gigantes se sienten más cómodas en ambientes más calurosos y secos. Y sobre todo, en los campos, donde tienen fácil acceso a comida. Por eso para los productores agrícolas son un dolor de cabeza.

Son conocidas por su voracidad que arrasa con los quebrachos –de allí el mote tucura “quebrachera”– y las plantaciones de sorgo, soja y pasturas.

Si bien no hay una razón para verlas por la ciudad, Palombo aventuró una hipótesis que se aplica a cualquier especie: sin medios para sobrevivir dónde estaban, decidieron moverse. Otro factor que pudo haber incidido es el fin de año atípico en la región en cuanto a temperaturas. A diferencia de otros diciembres, no hace tanto calor –llamó la atención– y algunos insectos y animales se desorientaron.