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La importancia de la alfabetización científica

El doctor en Física e integrante de País Ciencia, Hernán Grecco, explica por qué la ciencia debería incluirse desde la educación inicial, y habla de la importancia de la interdisciplina
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Hernán Grecco, el científico más joven de la Plataforma País Ciencia, incluida en Programa de Promoción de Vocaciones Científicas (VocAr) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), propone acercar la ciencia a la sociedad y despertar la vocación científica en los jóvenes a través de charlas, talleres participativos y capacitaciones para docentes.

Grecco sostiene que le gustaría que en veinte años la división entre disciplinas no existiera. “Es una división ficticia: uno puede tener formación en biología, física, química, pero la realidad es una sola. Los problemas relevantes en el mundo están en la interfase y eso requiere gente que esté en la interfase, gente que pueda hablar los idiomas necesarios de las distintas disciplinas”, dice.

Esa misma idea es la que intenta trasladar en sus charlas dentro de la Plataforma País Ciencia. Tal como explica, “entender cómo un biólogo ve el mismo problema que ve un físico pero desde otra perspectiva fue muy valioso porque me ayudó a construir un lenguaje común, accesible a todos, me obligó a explicar las cosas de la física sin ningún tipo de jerga y eso mismo es lo que intento hacer cuando comunico ciencia, explicarlo en términos simples y despojado de jergas”.

El científico dio sus primeros pasos en tareas de comunicación de la ciencia en el Departamento de Física de la UBA. En particular en las Semanas de la Física, organizadas en conjunto con la facultad, que convoca todos los años a miles de estudiantes secundarios. Fue su primera experiencia de la gran demanda que hay por este tipo de actividades. “Lo que uno encuentra cuando enseña en escuelas es que si la propuesta es atractiva los chicos enseguida se entusiasman. Hay una gran demanda de los chicos para poder entender el mundo en el que viven, y eso es lo que tenemos que hacer. El mundo en el que vivimos está permeado de aplicaciones científicas. Por ejemplo, en todos los materiales que usamos, desde el celular, la televisión, o cómo nos comunicamos, media la ciencia”.

De la primera charla que dio en País Ciencia, que fue en Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe, tiene dos recuerdos: que había cientos de chicos de varias escuelas, y que sintió que no eran solo alumnos. “Fue hablar con gente de la zona, mucho más que visitar una escuela”. A partir de ahí, su recorrido por la Plataforma se fue intensificando.

Grecco está convencido de que las charlas tienen que ser disparadores, generadoras de preguntas. En lo posible, diseña sus charlas con un experimento demostrativo para que los chicos tengan la posibilidad de interactuar. Realiza, por ejemplo, experimentos adonde un láser pasa por una barra de acrílico o por un chorrito de agua, y después se hacen preguntas del tipo “¿cómo esto es posible?”, o “¿cómo funciona esta experiencia?”.

Más aún, Grecco es un convencido de que las vocaciones científicas no deberían despertarse sólo en la secundaria, sino en edades cada vez más tempranas. “Hay un público muy interesante que es el de escuelas primarias y el jardín de infantes. Yo pienso que la vocación científica se despierta cada vez antes”. Eso lo dice porque fue como invitado a participar con sus experimentos a la escuela de sus hijos, y vio en vivo y en directo las caras de asombro, la curiosidad que despertó en chicos pequeños.

Para él, la fórmula perfecta de la docencia se constituye con una tríada: “tener rigurosidad, generar impacto en los alumnos, y despertar interés. Así creo que cualquier mensaje llega –apunta, y cierra-. Es hora de que nos demos cuenta: la alfabetización científica es tan importante como la alfabetización tradicional”.

Fuente: CONICET

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