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Los siete errores más comunes en las dietas

Una deficiente cantidad de proteínas en el desayuno, un tentenpié de proporciones, no contar las calorías del alcohol, privarte de la comida que más te gusta o poner todo lo que te sobró en “la ensalada” son algunas de las prácticas que conspiran contra la pérdida de peso y un régimen saludable
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Listo. Ya tomaste el envión para comenzar una dieta sana que te ayude a quitar algún kilito que te moleta. Pero, además de la decisión conviene que prestes atención a lo que sigue: un resumen con los siete errores más comunes a la hora de comenzar un régimen.

El primero es que no se suelen ingerir las suficientes proteínas en el desayuno.

Un bol con cereales, un vaso de leche descremada y una banana conforman un menú ideal para arrancar el día.

Pero, tal como indica el informe de The Huffington Post, si de verdad querés  controlar el tamaño de tus raciones, probablemente esos ocho gramos de proteínas en la leche no te van a mantenerlos satisfechx hasta el almuerzo.

¿Qué hacer entonces? Añadir grasa saludable a la mezcla de cereales, como almendras laminadas, o consumir un poco más de proteína —como un huevo duro— puede suponer una gran diferencia en el nivel de saciedad.

Un tentempié en forma y tiempo. La mayoría de las veces se recomienda un bocado a media mañana si van a pasar más de cuatro horas entre el desayuno y el almuerzo.

Pero a menudo las personas calculan mal el tamaño de la porción y resulta que se están preparando una comida completa. Para más datos, este refrigerio es un “minialmuerzo” y no debería aportar más de 200 calorías.

No contar las calorías del alcohol. No, no pongan esa cara porque muchos y muchas sabotean sus esfuerzos por perder peso con un consumo excesivo de tragos o bebidas.

No hay por qué eliminarlos, pero además de lo que comés, también la cantidad de ingesta diaria de alcohol: dos copas de vino no tienen las mismas calorías que cuatro.

ensalada

Un almuerzo de ensaladas. No, no se trata de evitarlas sino de tener en cuenta que hay ensaladas sanas y otras, no tanto.

Dicho de otro modo: no hay que amontonar en “la ensalada” todo lo que te quedó en la cocina, desde panceta frita a queso o excesos de pollo.

Ya que estás comiendo esa cantidad de verduras, por lo menos vigilá que los otros ingredientes van a tono.

Evitar los carbohidratos en la cena. Está bastante extendido el hecho de pensar que añadir más proteínas al plato es mucho mejor que sumar hidratos de carbono; pero cuando haces los cálculos, normalmente no son favorables para las proteínas.

Por ejemplo, una ración de 225 gramos de pechuga de pollo tiene alrededor de 375 calorías, pero si reducía la ración a la mitad y añadís medio vaso de arroz integral, ahorrás cerca de 78 calorías y, al mismo tiempo, aumentás la ingesta de fibra que, en general, puede ayudarte a perder peso también

Evitar las comidas favoritas. Es importante continuar comiendo esos platos que tanto te gustan, aunque pensés que probablemente debieras evitarlos.

¿Por qué? Porque cuando alguien evita completamente sus comidas favoritas, inevitablemente surge un sentimiento de privación que empuja a abandonar una dieta saludable.

La solución es, entonces, sumar esos platos a la dieta, pero con una frecuencia ocasional

Por último, el error más peligroso de la lista es probar con la dieta de moda. Si un régimen de comidas te promete una rápida pérdida de peso, huí. Después, pensá qué cambios cambios podés hacer en tu vida para comer más sano. Y acordate que nadie puede responder mejor a tus dudas que un nutricionista.

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